Los especialistas en moda adoran vestir a las celebridades para las galas de Hollywood, pero no quieren que estén en su propia celebración: la Semana de la Moda.

En el quinto día de pasarelas el enfoque cambió un poco, en vez de poner grandes figuras en la primera fila y dejar que robaran cámara, los diseñadores quisieron dejar en claro quién debe ser el protagonista.

Oscar de la Renta limitó su lista de invitados, y dijo a Women's Wear Daily que se estaba enfocando en la gente que tenía motivos verdaderos para estar ahí, "no los 20 millones de personas sin nada que ver con la ropa". Tommy Hilfiger, que alguna vez fuera un imán para celebridades dijo el lunes que quería que la atención estuviera otra vez en la moda.

"No me gusta el drama en el mundo de la moda. Hago lo nuestro sin el drama", dijo tras bambalinas antes del comienzo de su desfile.

Pero Carolina Herrera fue la excepción a las pasarelas sin el brillo de las estrellas.

Entre sus invitados estaban Uma Thurman, Christina Ricci, el cantante de R&B Ne-Yo, la actriz de "Mad Men" Christina Hendricks y la belleza de "Downton Abbey" Michelle Dockery.

La concurrencia disfrutó vestidos elegantes y etéreos, con motivos geométricos con varias capas de tela, que les daban la apariencia de movimiento constante.

¿Su inspiración? El arte kinético.

"Es la reacción de dos capas, me parece que eso es totalmente kinético", dijo Herrera en una entrevista tras su desfile rodeada por gente que quería felicitarla. "Crea su propio movimiento".

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Jocelyn Noveck y Nicole Evatt contribuyeron con este despacho.

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