El brasileño Oscar Schmidt, un prolífico anotador que nunca quiso jugar en la NBA, ingresó el domingo al Salón de la Fama del basquetbol, en una ceremonia en que fue presentado nada menos que por el legendario Larry Bird.

Una docena de nuevos integrantes ingresaron al recinto durante la ceremonia. Entre ellos destacó Rick Pitino, quien recibió la distinción cinco meses después de guiar a Louisville al título del basquetbol universitario en Estados Unidos.

Pitino es el único entrenador que ha llevado a tres escuelas a la instancia del Final Four.

Dos ex entrenadores colegiales ingresaron al Salón, como parte de la segunda generación más numerosa en la historia de estas ceremonias. También el año pasado hubo 12 entronizados.

Esos ex entrenadores fueron Jerry Tarkanian, de 83 años, quien se coronó en 1990, y Guy Lewis, de 91 años y que guió a Houston cinco veces al Final Four.

Ingresaron también Gary Payton, el único jugador de la NBA con 20.000 puntos, 8.000 asistencias, 5.000 rebotes y 2.000 robos; Bernard King, quien promedió 22,5 puntos en 15 campañas en la NBA, con cinco equipos; la entrenadora Sylvia Hatchell; Dawn Staley, cinco veces electa al Juego de Estrellas de la WNBA; el ex escolta de los Knicks, Richie Guerin; el ex subcomisionado de la liga, Russ Granik, y Schmidt.

El brasileño se negó a jugar en la NBA, pues en aquel tiempo ello le hubiera impedido jugar con la selección de Brasil. Jugó en cinco Juegos Olímpicos con su seleccionado.

"Es muy fácil tener a Michael Jordan o Kobe Bryant como ídolo, alguien que vuela y hace lo que quiera", dijo Schmidt. "Pero la persona que me presentó a mí no corría ni saltaba tanto, y aún así es el mejor jugador de la historia".

Bird ingresó al recinto en 1998.

"No hay nada mejor que esto", agregó Schmidt.