El coronel de la policía quedó asombrado cuando el muchachito de 13 años le mostró cómo introducía cuidadosamente y con gran habilidad una copia de un cintillo de seguridad, atravesando con una aguja el papel impreso con el rostro de Benjamin Franklin.

El chico había sido arrestado momentos antes en una transitada calle de una zona populosa al este de Lima, luego de recibir de un compinche una bolsa llena con 300.000 billetes de dólares falsos y otra cantidad similar de euros, que estaban listos para ser sometidos al proceso final del acabado en la producción de billetes falsificados. El menor dirigió a los agentes a la casa donde él y otros se dedicaban a ese trabajo.

En los últimos años, la falsificación de dólares ha crecido como la espuma en este país andino de la mano de bandas que han desarrollado una significativa destreza y técnica, lo que ha llevado a Perú a convertirse en el primer productor de dólares falsos del mundo, superando a Colombia, hasta hace poco la principal fuente de billetes falsos, según el Servicio Secreto de Estados Unidos.

En la última década se han incautado 103 millones de dólares falsos provenientes de Perú, de acuerdo con ese servicio, y según la policía peruana, solo en los últimos tres años, se decomisó casi la mitad de ese monto, 48 millones de dólares falsificados.

"Sí, hemos sobrepasado (aquí) en los dos últimos años a Colombia en la cantidad de falsificación producida", dijo a The Associated Press un vocero del Servicio Secreto que requirió anonimato por razones de seguridad.

La particularidad de los falsificadores peruanos es que ponen especial cuidado en el acabado final, que hacen de manera manual, por lo que resulta en una actividad sumamente barata.

"Son muy buenos... En este momento (los peruanos) están entre los mejores falsificadores del mundo... A diferencia de los Estados Unidos, donde se concentran en la fabricación, el acabado aquí en Perú es como un arte, un proceso separado en el que uno imprime el papel básico, y se lo da al que hace el acabado final, y ese es casi un artista, le agrega todos los otros detalles al billete... Son expertos", agregó la fuente.

La creciente producción de dólares falsos llamó la atención del gobierno estadounidense, que empezó en 2011 a enviar agentes del Servicio Secreto a Perú para trabajar con la policía peruana en la captura de los falsificadores, y desde el 2012 instaló una oficina permanente en la sede de la embajada estadounidense en Lima.

Desde entonces, precisó la fuente, se han incautado 23 millones de dólares falsos y se ha capturado a 50 personas vinculadas a las bandas falsificadoras. El Servicio Secreto también combate la falsificación de dólares, codo a codo con la policía local, en países como Jordania, Tailandia, China, Colombia y Brasil.

En los últimos meses, la policía peruana, apoyada con labores de logística, inteligencia y comunicaciones por el Servicio Secreto, ha realizado importantes capturas e incautaciones de varios millones de dólares falsificados. El mercado principal es Estados Unidos, pero también otros países sudamericanos, donde la demanda de dólares es alta, como Argentina, Venezuela y Ecuador, dijo el coronel Segundo Portocarrero, jefe de la División de Estafas de la Policía, en entrevista con The Associated Press.

El oficial opinó que probablemente la presencia fuerte, desde años atrás, de Estados Unidos en Colombia, a raíz del Plan Colombia contra el narcotráfico, haya hecho que las organizaciones delictivas "no vean tan rentable" el negocio de falsificación de dólares y éste se haya trasladado a Perú.

"La falsificación ha existido (en Perú) desde tiempo atrás, de muchos años, pero era una falsificación artesanal, incipiente, fácil de detectarse", dijo Portocarrero al comentar que los falsificadores usan máquinas impresoras de última generación que pueden llegar a costar 80.000 dólares. Pero en la actualidad... (emplean) una tecnología avanzada, e inclusive ya se auxilian para el diseño de un billete a falsificar en la tecnología de la informática".

Sin embargo, enfatiza que es el acabado "la etapa más importante en lo que es la falsificación".

"Colocan el hilo de seguridad del billete, ponen los sellos de agua, las fibrillas de seguridad, las asperezas del billete, el color de la nominación y una serie de otras características. Inclusive este papel es sometido a un sistema de encolado para darle la apariencia, la consistencia del (billete) auténtico", señaló, mostrando un fajo de billetes falsos que a primera vista aparentan ser genuinos.

Las bandas falsificadoras utilizan los mismos métodos para sacar los dólares falsos del país que el que usan los narcotraficantes para sacar cocaína. Pagan a "mulas" para que lleven los billetes falsos camuflados en el doble fondo de las maletas de viaje, o escondidos en artesanías peruanas, en libros, en alimentos, como turrones, y o en el propio cuerpo, luego de ser ingeridos en cápsulas de látex. Al fin y al cabo, parece ser un negocio tan rentable como el tráfico ilícito de drogas.

Un policía peruano dedicado a las investigaciones de las bandas falsificadoras, que habló bajo condición de anonimato, dijo a la AP que falsificar 100.000 dólares equivale a obtener una rentabilidad de entre 17.000 a 20.000 dólares, después de cubrir los costos de elaboración del material, y pagar a una mula para que transporte el dinero fuera del país.

"Es muchísimo más rentable que la cocaína", aseveró, al señalar que de un kilogramo de cocaína elaborado en Perú se obtiene una rentabilidad de 25.000 dólares, pero los costos de elaborar droga son mayores que los de falsificar billetes.

El primer paso en el proceso de falsificación de dólares es el uso de software, como el programa Corel Draw, para hacer el diseño del billete. Luego se traslada ese diseño a un soporte que es el fotolito, y posteriormente a una placa metálica de impresión. La labor de impresión se realiza usando modernas máquinas offset de las que se obtienen planchas de billetes falsos.

Luego le sigue el proceso de acabado. Este comienza con la aplicación de un barniz a las planchas de billetes impresos, tras lo cual estos se cortan. Posteriormente se insertan en estos los cintillos de seguridad, usando agujas, y luego se les aplica pegamento para fijarlos en el papel empleando una jeringa de uso médico.

Una vez con los cintillos de seguridad puestos y pegados, los billetes pasan por una máquina artesanal hecha por los falsificadores a la que llaman "enmalladora", que consta de dos rodillos cubiertos con una tela tosca y áspera. Los billetes son pasados entre los rodillos de modo que la tela deje un relieve en la superficie del papel para simular las asperezas del billete genuino. Sin embargo, estos billetes falsos pasados por la enmalladora pueden resultar muy toscos, por lo que el último paso del acabado es el raspado de los billetes con una lija muy fina.

"En cuatro o cinco días hacen 300.000 dólares (falsos), trabajando todo el día", comentó la fuente.

El vocero del Servicio Secreto dijo que fabricar dólares falsos "es muy barato".

"Falsificar papel moneda es una actividad manual intensa y la mano de obra es barata en Perú, entonces el margen de ganancia es significativo. Yo diría que por un billete falso de 100 dólares, en términos de papel, tinta y tiempo, se obtiene una ganancia de 95%. De ahí hay que venderlo, hacerlo llegar a Estados Unidos, la parte más cara es que llegue a Estados Unidos, es ahí donde las ganancias bajan", comentó.

Sostuvo que este billete de muy buena manufactura es fácilmente introducido por los falsificadores en el mercado estadounidense a través de transacciones en las tiendas comerciales. Esto también es posible porque el ciudadano estadounidense promedio no está acostumbrado a desconfiar de la autenticidad de los billetes que intercambia, a diferencia del ciudadano peruano, que usualmente revisa minuciosamente cada billete que recibe, palpándolo, estirándolo, oliéndolo y examinándolo al trasluz.

"El falsificador en Estados Unidos salta de tienda en tienda, lleva los billetes falsos y los cambia por los genuinos. Así es como obtiene su dinero, cómo obtiene su ganancia", dijo la fuente.

Portocarrero señala que hacia Estados Unidos son llevados los billetes falsos de 100 dólares, mientras que los de menor denominación, como de 10 y 20 dólares se envían a países como Ecuador, que usa como moneda el dólar americano, y a Argentina y a Venezuela, naciones donde hay prohibiciones a los ahorros en dólares, y donde los billetes falsos son comprados en un mercado negro por personas que desean ahorrar en dólares por temor a la depreciación de la moneda del país.

"Cuando las personas (en esos países)... van a una entidad bancaria, recién detectan que los billetes son falsos", dijo el coronel.

La policía peruana, que tiene a una decena de agentes trabajando exclusivamente en perseguir a los falsificadores de dólares, dijo que son dos las principales bandas dedicadas a este negocio en Perú, la de "Los Nique", que lidera Joel Nique Quispe, y la de "Los Cobos", cuyo jefe es Wilfredo Cobos de la Cruz. Ambos cabecillas fueron capturados y se encuentran en prisión, pero ello no ha significado que sus bandas queden inoperativas.

La banda de Cobos tiene conexiones en Europa a través de tres de sus hermanos, que radican en Italia, España y Francia, dijo Portocarrero. El oficial precisó que normalmente se sacan los euros falsos de Perú vía Chile hacia países como Sudáfrica, para luego introducirlos en Europa.

Portocarrero señaló que la debilidad de los billetes falsos es su soporte material. Los falsificadores usan papel blanco corriente, de venta en cualquier librería o papelería-- que se degrada fácilmente en contacto con el agua, a diferencia del papel fiduciario o papel moneda que se emplea para fabricar los billetes auténticos.

"El día que lo consigan (el papel moneda) y se esmeren más en el acabado (ese billete falso) pasa", manifestó el jefe policial.