La convención internacional de trabajadores domésticos, el primer instrumento jurídico global de la historia que protege a estos empleados, entra hoy en vigor tras su adopción en junio de 2011, con lo que se convierte en ley internacional.

En la actualidad hay al menos 53 millones de trabajadores domésticos en el mundo, de los que el 83 % son mujeres, que ejercen sobre todo en América Latina y los países desarrollados, aunque la cifra está creciendo a un ritmo acelerado tanto en el mundo desarrollado como en desarrollo, según un comunicado la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

A esta cifra hay que añadir unos 10,5 millones de menores que se calcula que desempeñan labores de trabajo doméstico.

No obstante, los datos que barajan otras entidades y sindicatos elevan el número de empleados del hogar a 100 millones de personas, unos datos difíciles de confirmar, ya que se trata de un trabajo que suele desarrollarse en la clandestinidad.

Esta nueva ley internacional busca terminar con la histórica discriminación en el sector del trabajo doméstico y ofrece a sus trabajadores el derecho al sueldo mínimo nacional, a la seguridad social y a un descanso mínimo semanal, entre otras mejoras.

La norma está aún pendiente de ratificación por dos Estados miembros de la OIT, pero a ella ya se han adherido Bolivia, Italia, Mauritania, Nicaragua, Paraguay, Filipinas, Sudáfrica y Uruguay.

Desde la adopción de la Convención, varios países ya han aprobado nuevas leyes o regulaciones que mejoren las condiciones de los empleados del hogar, como es el caso de Venezuela, Bahrain, Filipinas, Tailandia, España y Singapur; mientras que Finlandia, Namibia, Chile y EEUU, entre otros, ya han emprendido reformas legislativas en esta dirección.

Otros países, como Costa Rica y Alemania han iniciado ya el proceso de ratificación de la también denominada Convención 189

"Todo esto significa que este instrumento está jugando un papel de catalizador de cambio. Es un punto de partida para que cada vez más países elaboren políticas que dignifiquen y valoren el trabajo doméstico", ha subrayado en un comunicado, la directora de la OIT sobre condiciones de trabajo e igualdad, Manuela Tomei.

Según un estudio de la OIT del pasado enero, los empleados domésticos suelen trabajar en casas de particulares, generalmente sin unas condiciones laborales claras, sin estar regularizados y, por tanto, excluidos de la legislación laboral.

La OIT estima que solo el 10 % de los empleados del hogar están cubiertos por la legislación laboral; mientras que una vasta mayoría desempeña sus tareas en condiciones de explotación y de abusos de derechos humanos, con salarios más bajos que en otras ocupaciones comparables y trabajando muchas horas.