Estuvo a punto de conseguir un Oscar por su interpretación del neurótico Pat en "El lado bueno de las cosas" y es millonario en fama y dinero gracias al bromista Phil de "Resacón en Las Vegas": "Aún me pellizco para creerme lo que me ha pasado, me siento muy afortunado", dice Bradley Cooper a Efe.

"He tenido la oportunidad de trabajar muy de cerca, que es lo que a mí me gusta, con directores maravillosos", entre ellos, Joe Carnahan, con el que hizo "El equipo A"; Neil Burger, que descubrió su lado oscuro en "Sin límites", y Derek Cianfrance, responsable de "Cruce de caminos", la película que llega a las pantallas españolas el próximo viernes y que le ha traído de promoción a España.

Cooper (Filadelfia, Pennsylvania, 1975) explica que esta nueva película (que rodó en 2012, antes de "El lado bueno de las cosas"), habla "sobre padres e hijos y cómo uno no puede escapar a su propia identidad".

"Avery Cross es un personaje complejo, alguien que no sabe exactamente quién es y su papel en el mundo; ha hecho la carrera de Derecho pero quiere ser policía para apartarse de su padre que es un juez muy importante en un pueblo de Nueva York", señala Cooper.

Contada como una particular saga épica, o mejor, una saga que convierte en épica una historia de gente corriente, "Cruce de caminos" comienza por mostrar, de espaldas y con la cámara siguiendo su pasos, a un joven y musculoso piloto, el desganado Luke (Ryan Gosling), que vive de hacer locuras con su moto como atracción de circo.

Cuando menos lo espera, descubre que una antigua novia, Romina (Eva Mendes), acaba de dar a luz al hijo de ambos; se da cuenta de que no les puede mantener y decide dejar su empleo cutre y sacar aprovecho de la única habilidad que tiene: robar bancos y huir más rápido que la policía.

Ese es el momento en el que su vida se cruza con la de Cross, "un policía novato -apunta Cooper- que se ve envuelto en un grave incidente que no acabará de superar".

El actor reconoce en la historia algo "mítico, de pecado original", a pesar de ser "una película muy específica sobre unos personajes concretos que viven en un sitio muy pequeño".

"No puedo imaginar a otra persona haciendo el papel de Ryan Gosling, él lo hizo suyo, le inventó, con sus tatuajes, su vestuario imposible y su pelo teñido de rubio platino; él, que de por sí emite un carisma natural, creó a este ladrón icónico. Francamente, no imagino a otro actor que pueda hacer tanto haciendo tan poco", dice sobre su compañero de reparto.

Y de Méndes opina que "está increíble; la localización era real, los policías eran auténticos, como los paisajes, y ella estaba ahí todo el tiempo, envejeciendo y madurando en un papel maravilloso".

Porque ella es el pegamento de las tres historias que se cuentan en "Cruce de caminos": es la novia, la madre y la víctima de la mafia policial.

Están también en el reparto el australiano Ben Mendelsohn y Ray Liotta, secundario de lujo -tiene quince películas pendientes de estreno en los próximos dos años- como policía corrupto.

Desde que apareció por primera vez a los 23 años en la serie de televisión "Sexo en Nueva York", este rubio de 1,86 metros de estatura, elegido el hombre vivo más sexy del año por la revista People, ha participado en más de veinte largometrajes y otras tantas series de televisión.

Ahora, además de actor, es productor, porque, según dice, le gusta "estar involucrado, no solo ser 'el actor'", y estos directores no sólo "han abrazado" su decisión sino que han hecho que se sintiera "como un socio".

Una actividad que comenzó con "El lado bueno de las cosas" y que repite en "American Hustle", que también ha dirigido David O. Russell, donde volverá a coincidir con Jennifer Lawrence.

Con un bronceado que resalta aún más sus penetrantes ojos azul claro, vestido "casual" con vaqueros beige y cazadora verde ajustada, el pensilvano Cooper será la voz del mapache "Rocket Raccoon" en la última aventura de dibujos animados de Marvel. "Era lo que me quedaba por hacer", dice entre risas el actor.

Alicia G. Arribas.