Karim Benzema suma ya 1.155 minutos sin marcar un tanto con la camiseta "bleu" de la selección francesa, una sequía que ha obligado al equipo que dirige Didier Deschamps a poner en marcha una estrategia destinada a arropar al jugador del Real Madrid.

Su puesto de titular está amenazado tanto por su ineficacia de cara al gol como por el empuje de su principal competidor para el puesto de punta, el jugador del Arsenal Olivier Giroud, autor de tres tantos en otros tantos partidos de la Premier.

En ese contexto, son cada vez más las voces que piden un relevo en la punta del ataque, lo que genera una presión suplementaria sobre los hombros de Benzema, que ya se está acostumbrando a abandonar el césped bajo los silbidos de su teórico público.

Una situación que ha vivido en varias ocasiones con la casaca francesa y que también ha descubierto con la blanca del Real Madrid.

Sabedor de la importancia de contar con los tantos y la calidad de Benzema, Deschamps no pierde la ocasión de defenderle y de restar importancia a su sequía goleadora.

"No hay duda de que algún día se acabará. Espero que sea pronto, por él y por el equipo", afirmó el técnico, que ha contado con el exatacante del Lyon en todos los encuentros que ha dirigido salvo en dos, uno por sanción y otro por lesión.

El resto de los internacionales repiten el discurso destinado a restar presión al jugador.

"Francia le necesita y yo voy a tratar de darle los mejores pases posibles", aseguró Frank Ribéry, convertido en el alma de la selección gracias a su salto de calidad en los últimos meses y que se ha traducido en su elección como mejor jugador europeo de la pasada temporada.

Deschamps sueña con una conexión de alto voltaje entre el madridista y el jugador del Bayern de Múnich. El seleccionador sabe que los dos jugadores acumulan una enorme calidad y que, sin son capaces de asociarse, Francia habrá encontrado una de esas parejas que te permiten soñar con ganar títulos.

Para ello, es preciso que Benzema recupere la confianza y que su sequía goleadora deje de atormentarle, que se suelte con la selección. Por ello, no parece dispuesto a confrontarle a la competencia de Giroud, aunque el seleccionador avisa que nadie tiene el puesto asegurado.

"Prefiero tener que elegir entre dos jugadores que lo están haciendo bien en sus equipos, eso complica mi tarea pero yo lo prefiero", afirmó el seleccionador.

La duda está en saber hasta cuándo durará la paciencia del seleccionador y del público, en un momento en el que Francia debe ganar todos los partidos y esperar que España no haga lo mismo para acabar primera de su grupo en la fase de clasificación para el Mundial de Brasil.

Frente a Georgia, el próximo viernes, y ante Bielorrusia cuatro días después, el equipo de Deschamps se juega buena parte de sus opciones de poner presión a España.

Para ello precisa de los goles de Benzema, para no repetir el ridículo de la gira americana con la que cerró la pasada temporada, cuando fue humillado por Uruguay y por Brasil.

En busca del crédito perdido, Francia precisa de un atacante de garantías y el margen de error es muy reducido.

Luis Miguel Pascual