Investigadores que analizan el esqueleto del rey inglés Ricardo III dicen que el monarca durante su breve y violento reinado aparentemente sufrió de parásitos en los intestinos que crecieron hasta 30 centímetros.

Los investigadores señalaron que en los restos, desenterrados el año pasado de un estacionamiento en Leicester, descubrieron numerosos huevos de ascárides en la tierra alrededor de la pelvis. Los compararon con muestras de suelo tomadas de cerca del esqueleto y de la tumba. No había huevos cerca del esqueleto y sólo rastros de huevos en el suelo cerca de la tumba.

En un estudio publicado en internet el miércoles por la revista Lancet, expertos dicen que eso sugiere que los huevos encontrados cerca de la pelvis del esqueleto fueron de una infección durante la vida del rey, aunque es poco probable que los parásitos le hayan ocasionado algún daño grave. En los niños, esos parásitos pueden causar atrofia del desarrollo y afectar el coeficiente intelectual, pero para un rey inglés bien alimentado los parásitos fueron únicamente una molestia menor.

La infección ocurre normalmente cuando alguien ingiere los huevos en comida contaminada.

En el siglo XV, los ascárides eran muy comunes debido a la mala higiene, dijo Simon Brooker, profesor de Epidemiología de la Facultad de Higiene y Medicina Tropical de Londres, quien no participó en el estudio.

En la actualidad, agregó, aproximadamente 820 millones de personas están infectadas con ascárides, que se trata con una sola píldora barata. "Los parásitos son todavía un problema, como lo fueron alguna vez incluso para la nobleza", dijo Brooker.

Uno de los investigadores, Piers Mitchell, profesor de Antropología Biológica de la Universidad de Cambridge, dijo que era la primera ocasión en que se conoce que un monarca inglés haya sufrido parásitos.

Mitchell dijo que el rey Ricardo III habría sentido algo de molestia cuando incubaba los parásitos y maduraban en los intestinos y migraban a los pulmones y garganta, ocasionando tos o problemas respiratorios. Añadió que los médicos del rey no habrían vinculado esos síntomas a los parásitos y probablemente habrían prescrito tratamientos como sangrías.

Mitchell duda que los parásitos hayan empeorado la deformidad de columna vertebral de Ricardo III. La obra del dramaturgo William Shakespeare lo representa como un regente jorobado que mandó asesinar a sus dos sobrinos jóvenes para apoderarse del trono inglés.

Ricardo III murió en el campo de batalla en 1485, el último rey inglés abatido en una guerra, y desde hace mucho ha sido uno de los monarcas más odiados en la historia del país. Algunos culpan de ese odio a los monarcas Tudor que lo sucedieron, y esperan que el descubrimiento del esqueleto impulse estudios que corrijan la injusticia que alegan se ha hecho a un buen rey.

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En internet:

http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(13)61757-2/abstract

http://www.le.ac.uk/richardiii/index.html