El Parlamento de Kenia estudiará una moción para salir del Estatuto de Roma, tratado fundacional de la Corte Penal Internacional (CPI), organismo que imputa crímenes de lesa humanidad al presidente del país africano, Uhuru Kenyatta, y al vicepresidente, William Ruto.

El diario local Daily Nation informó hoy de que el partido gubernamental, la Alianza Jubileo, planea usar su mayoría parlamentaria para la aprobación de un texto que eximiría a Kenia de cumplir con las obligaciones asumidas en su momento como signatario del Estatuto de Roma.

"Sé que lograré el apoyo necesario de mis compañeros los diputados para aprobar la moción y sacar a Kenia del Estatuto de Roma, con lo que volveremos a ser libres", aseguró, en declaraciones al rotativo keniano, el portavoz del Gobierno en la Cámara baja keniana, Aden Duale.

De salir adelante el texto, Kenia dejaría de ser miembro de la CPI un año después de la recepción, por parte de la Secretaría General de la ONU, de la notificación de baja aprobada por el Parlamento.

Está previsto que el juicio contra el vicepresidente keniano comience en La Haya (sede de la CPI) el 10 de septiembre, mientras que el inicio del juicio a Uhuru -como se conoce popularmente al presidente en su país- está fijado para el próximo 12 de noviembre.

Tanto Uhuru -hijo del primer presidente de Kenia, Jomo Kenyatta- como Ruto están imputados por la CPI por crímenes contra la humanidad por su presunta participación durante la violencia postelectoral de finales de 2007 y principios de 2008, que dejó unos 1.300 muertos y cientos de miles de personas resultaron afectadas.

Además, el rotativo keniano publicó hoy que dos de los testigos para el caso contra el vicepresidente han decidido no seguir tomando parte en el proceso por "inmenso sufrimiento mental y emocional".

Desde el inicio de las investigaciones de la CPI de los casos kenianos, varios testigos han desaparecido en circunstancias misteriosas, otros tantos han optado por zanjar su participación en los juicios, y algunos han admitido haber recibido amenazas.

Uhuru y Ruto fueron elegidos en los comicios del pasado marzo, que se desarrollaron en general de forma pacífica, frente a las elecciones de diciembre de 2007, que desembocaron en una ola de violencia político-tribalista, después del supuesto amaño electoral del ya expresidente Mwai Kibaki.

El caos cesó con la firma de un acuerdo, en febrero de 2008, para formar un Gobierno de unidad en el que Kibaki (de la mayoritaria tribu kikuyu) mantuvo la presidencia, y Raila Odinga, de la numerosa comunidad lúo, fue designado primer ministro, un cargo creado "ad hoc".

La crisis condujo a una división en el país que todavía está por cerrarse, y por eso Kenyatta -tercer presidente kikuyu que accede al poder de los cuatro que ha tenido Kenia- abogó durante su investidura por trabajar como líder de "todos los kenianos" y buscar "una paz que promueva la unidad" de Kenia.