El Gobierno de Enrique Peña Nieto entregó hoy al Congreso mexicano su primer informe de Gobierno, en un ambiente de tensión por las manifestaciones que se desarrollan en la capital del país en contra de una reforma en materia educativa.

El presidente de la Cámara de Diputados, Ricardo Anaya, declaró el inicio de un nuevo periodo ordinario de sesiones del Congreso y de inmediato recibió el informe gubernamental de manos del secretario de Gobernación (Interior), Miguel Ángel Osorio Chong.

Al hacer entrega del paquete de documentos, Osorio pareció aludir a las multitudinarias manifestaciones que desde principios de la semana pasada realiza la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Ciudad de México contra la reforma educativa promulgada en febrero pasado por Peña Nieto.

"En nuestro país nadie puede imponer su verdad a los demás. Las ideologías no deben estar por encima de las soluciones, ni los intereses de unos cuantos anteponerse al bienestar de la mayoría. Los mexicanos hoy exigen soluciones a sus problemas, y no problemas a cada solución que se plantea", dijo.

Enfatizó que al iniciar un nuevo periodo legislativo el presidente se abstuvo de presentar iniciativas de ley preferentes, de tal forma que los legisladores puedan desahogar "una agenda abundante de temas de gran relevancia para el futuro de la nación".

Uno de los temas destacados de la agenda legislativa es la discusión y previsible aprobación de la Ley del Servicio Profesional Docente, la única de las tres iniciativas reglamentarias de la reforma educativa que no ha sido aprobada por el Congreso.

Este proyecto de ley, contra el que se han centrado las protestas de la CNTE, establece la evaluación como principal instrumento para el ingreso, permanencia y promoción laboral de los maestros.

En contra de la costumbre, la Presidencia no divulgará el contenido del informe sino hasta mañana, una vez que Peña Nieto emita su mensaje a la nación en la residencia presidencial de Los Pinos a las 10.00 hora local (15.00 GMT).

Antes de la entrega del informe llegaron a las inmediaciones de la Cámara de Diputados diversos grupos de manifestantes, que se toparon con alrededor de seis mil agentes policiales que resguardaban el recinto.

Durante su avance hacia la sede legislativa desde el Monumento a la Revolución, alrededor de un centenar de jóvenes, muchos de ellos embozados y que se identificaron como "anarquistas", chocaron en diversas ocasiones con miembros del cuerpo de granaderos de la policía capitalina, que flanqueaban la marcha.

La Secretaría de Seguridad Pública capitalina informó que tres personas fueron detenidas a raíz de estos choques, entre ellas un menor de edad, a quienes se les hallaron armas como una navaja, un punzón, un tolete, bombas molotov, petardos y hasta un machete.

También se manifestaron organizaciones como el movimiento estudiantil "Yo Soy 132", que, junto a otros grupos, protagonizó disturbios ante la Cámara de Diputados durante la ceremonia de toma de posesión de Peña Nieto, el 1 de diciembre del año pasado.

Por su parte, la CNTE realizó su propia marcha hacia la sede legislativa, pero en todo momento procuró evitar que los integrantes del contingente anarquista se infiltraran a sus filas.

En declaraciones a medios de comunicación en los alrededores de la Cámara, Francisco Manuel Villalobos, uno de los representantes de la CNTE, dijo que el movimiento magisterial entrará a una nueva fase si se aprueba la Ley del Servicio Docente.

"Si se llega a aprobar esta ley tendremos que definir con mucha claridad (nuestras acciones) y entrar a la fase de la verdadera resistencia", declaró.

El diputado Roy Argel Gómez Olguín, del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), dijo la iniciativa podría ser presentada al pleno en la sesión del martes en la Cámara de Diputados.

En vista del bloqueo de las fuerzas de seguridad y de un nuevo conato de enfrentamiento entre policías y anarquistas, los maestros, entre 4.000 y 10.000 de acuerdo con diversas fuentes, se retiraron hacia su campamento principal en el Zócalo (plaza central) de la capital.

Además de la oposición de los maestros, el presidente Peña Nieto llega a su primer informe con una economía en desaceleración y el desafío de impulsar su agenda de reformas pendientes, especialmente la energética, ya presentada al Legislativo.

La reforma energética, que prevé abrir a la iniciativa privada la exploración y explotación de hidrocarburos a través de contratos de utilidad compartida, la iniciativa gubernamental enfrenta el rechazo frontal de la izquierda.