Los Giants son un equipo que gana todo o se marcha con las manos vacías. El año pasado, ocurrió eso último.

Han ganado el Super Bowl en dos de las seis temporadas anteriores, pero se han quedado fuera de los playoffs en tres de las últimas cuatro.

La directiva no está contenta con esos altibajos, y este año habrá más presión para que el equipo dirigido por Tom Coughlin vuelva a la postemporada por una razón poderosa: el Super Bowl se disputará en su casa, el MetLife Stadium.

Los Giants han tratado por lo tanto de hacer un esfuerzo adicional, incluso a la hora de firmar contratos.

Su dinámico wide receiver Víctor Cruz suscribió un convenio por varios años. David Wilson, quien está en su segundo año como profesional, tendría la titularidad como corredor. La defensiva, que ocupó el 31er lugar en la campaña anterior, se ha reforzado con un par de agentes libres, encabezados por Chulen Jenkins, quien juega en la línea.

La constante sigue siendo el quarterback Eli Manning.

"Veo cosas que me gustan y otras que no", dijo Coughlin esta semana. "Aprecio cosas que deben ocurrir para que lleguemos al punto donde debe estar nuestra productividad. Esto es un trabajo en evolución, no hay duda... no ha sido fácil hacer que 11 jugadores trabajen juntos".

Coughlin ha visto algunos destellos alentadores de su equipo. Y hay jugadores con algo más de experiencia, que pueden ser líderes.

Pese a los problemas que ha tenido la ofensiva en la pretemporada, Cruz será una adición importante. Espera recuperarse de un golpe en un pie, a tiempo para la campaña.

A continuación, cinco aspectos relevantes para que los Giants puedan ser el primer equipo en la historia que juega un Super Bowl como local:

UN ELI MADURO: De cara a su décima temporada, Manning ha mostrado que mejora con la edad. El líder histórico de los Giants en pases completos y envíos de anotación ha promediado 4.226 yardas y 28 touchdowns durante las últimas cuatro temporadas. Hace todos los ajustes necesarios en la línea de golpeo para encender la ofensiva por tierra y es quien convierte en amenazas a Cruz y a Hakeem Nicks por aire. El mariscal, dos veces nombrado el Jugador Más Valioso del Super Bowl, ha jugado 135 partidos seguidos de inicio, la racha más larga entre los jugadores en activo.

LA LÍNEA DEFENSIVA: El regreso de los Giants a los playoffs depende en buena medida de cómo se desempeñe esta unidad. Hace dos temporadas, cuando conquistaron el Super Bowl, la línea ejerció presión sobre los quarterbacks rivales, y logró que una defensiva secundaria más bien mediocre luciera como un grupo de estrellas. Eso no ocurrió la campaña anterior ni tampoco ha sido visible en la pretemporada. Los defensive ends Justin Tuck y Jason Pierre-Paul vienen de años malos; Asi Umenyiora se mudó a los Falcons, y Mathias Kiwanuka ahora juega atrás, como linebacker. El versátil Jenkins podría reforzar la defensiva contra los acarreos y el novato Damontre Moore debe responder, si sana de sus problemas en un hombro.

LA OFENSIVA POR TIERRA: Los Giants le apostaron el futuro de su ofensiva por tierra a Wilson cuando decidieron dar de baja a Ahmad Bradshaw, una decisión con la que se alejaron del tope salarial. Pero Wilson, seleccionado en la primera ronda del "draft" de 2012, ha mostrado que puede aprovechar un pequeño hueco para colarse hacia la zona prometida en una fracción de segundo. Nueva York no ha tenido esa capacidad en mucho tiempo, y su ofensiva podría tener mayores variantes.

LA AYUDA INESPERADA: Había pocas probabilidades de que Terrell Thomas jugara, luego de romperse el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda por tercera vez en su carrera y segunda en dos años, durante la pretemporada anterior. Parecía que su carrera estaba acabada. Pero Thomas no coincide y ha sido una de las principales sorpresas en el campamento. El veterano, con seis años en la NFL y que estuvo a punto de pertenecer a la élite hace un par de campañas, es un cornerback inteligente que podría ayudar a esta defensiva más de lo que muchos suponen.

EL RITMO DE SALSA: Pese a su lesión en un pie durante la pretemporada habrá que esperar otro gran año de Cruz, quien realizó 168 recepciones para 2.628 yardas y 19 touchdowns durante las dos últimas campañas. Sus cifras podrían ser aún más espectaculares si Hakeem Nicks, lastimado de una rodilla y de un pie, se recupera a pleno y ofrece algo de ayuda por el lado exterior, y si el nuevo tight end Brandon Myers realiza jugadas por el centro del campo.