El Bayern del español Pep Guardiola no pasó hoy de un empate a domicilio 1-1 ante el Friburgo en un partido en el que, pese a una clara ventaja en cuanto a la posesión de pelota, le faltó profundidad durante buena parte del compromiso.

El empate deja al Bayern como líder provisional de la Bundesliga pero con un partido más que sus principales competidores, el Borussia Dortmund y el Bayer Leverkusen, que jugarán sus partidos de la cuarta jornada el fin de semana.

Guardiola -pensado probablemente en la Supercopa europea contra el Chelsea- echó hoy mano de las rotaciones y dejó en el banquillo al capitán Philipp Lahm, a Jerome Boateng, al austríaco David Alaba, al holandés Arjen Robben, al francés Franck Ribery y al croata Mario Mandzukic.

Los cambios le quitaron algo de fluidez al juego del Bayern que incurría con demasiada frecuencia en pases errados ante un Friburgo que se defendía bien y que durante la primera media hora apenas permitió llegadas a puerta.

Sin embargo, el Bayern logró romper la igualdad en el minuto 33, gracias a una jugada individual de Thomas Müller por la banda derecha. Tras deshacerse de un contrario, lanzó un centro al área que fue recibido por el suizo Xerdhan Shaqiri quien definió con un remate de pierna zurda desde el borde del área pequeña.

La ventaja no reflejaba fielmente la trayectoria de un partido en el que el Bayern había tenido más posesión pero poca llegada y en el que incluso la mejor ocasión la había tenido el Friburgo con un remate desde fuera del área de Julian Schuster que había obligado a Manuel Neuer a reaccionar con una gran parada.

En el departamento creativo del Bayern Mario Götze -jugó cerca de una hora para luego dar paso a Lahm- volvió a mostrar que todavía esta lejos de su mejor nivel.

En la segunda parte, la superioridad del Bayern se hizo más notable, pese a una que otra llegada con peligro del Friburgo. Toni Kroos y Thomas Müller tuvieron un par de buenas posibilidades de aumentar.

Sin embargo, era claro que el Bayern estaba jugando con fuego por su poca profundidad y porque parecía demasiado satisfecho con la escasa ventaja. El castigo llegó en el 86, cuando, tras una jugada iniciada por Mike Hanke, Sebastian Freis logró el empate con un remate desde corta distancia.