El perdón ofrecido por un líder ultraderechista por lo que hizo y dejó de hacer tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, enfrentó el martes a las candidatas presidenciales oficialista y de oposición, ambas hijas de generales que vivieron desde posiciones opuestas la sublevación castrense.

La candidata derechista, la ex ministra del Trabajo Evelyn Matthei, aseveró tajante: "Yo tenía 20 años cuando fue el golpe, no tengo porque pedir perdón".

Agregó que los sectores políticos "no piden perdón".

Su rival de centroizquierda, la ex mandataria Michelle Bachelet, vio en el perdón solicitado por el líder ultraderechista Hernán Larraín una oportunidad de avanzar hasta conseguir una reconciliación.

Bachelet agregó que en las proximidades del aniversario del derrocamiento del presidente socialista Salvador Allende, "es momento para que el país reflexione y piense ...sobre todo cómo hacemos para seguir construyendo un país donde podamos mirarnos como un país unido".

Bachelet y Matthei se enfrentarán en las elecciones presidenciales del 17 de noviembre, y aunque hay otros siete candidatos menores, la batalla por la presidencia se dará entre las dos, según las encuestas.

Matthei es hija de un general de la fuerza aérea que estuvo fuera del país para el golpe, pero que en 1978 llegó a integrar la Junta Militar de Pinochet. También fue quién descomprimió la tensión del 5 de octubre de 1988, cuando la dictadura se negaba a reconocer que había perdido el plebiscito y que el general Augusto Pinochet no podría seguir en el poder hasta 1998.

Bachelet es hija de un general de la misma rama, que fue tomado preso el mismo 11 de septiembre, fue torturado, condenado por un consejo de guerra y murió en la cárcel por un ataque cardíaco desatado por las torturas. Los golpistas lo acusaban de haber colaborado con el gobierno recién derrocado, por su experiencia en administración.

A 40 años del golpe militar, liderado a último minuto por Pinochet, se observa cómo las heridas y divisiones del pasado siguen abiertas y a flor de piel.

El gobierno del presidente Sebastián Piñera planifica una ceremonia para conmemorar el aniversario del golpe, y aunque se presume que será un acto transversal, donde también sean invitados representantes de la oposición, hay líderes ultraderechistas que insisten en que se aborden los momentos previos que desembocaron en la sublevación.

En medio de los debates, el senador Larraín y dirigente de la Unión Demócrata Independiente, al presentar un libro junto al ex dirigente socialista Ricardo Núñez, dijo que la ocasión se puede aprovechar para hacer esfuerzos adicionales, "que den testimonio de nuestra convicción de volver a conciliar nuestros corazones".

Dijo que en lugar de esperar a otros, se puede avanzar: "Yo pido perdón por lo que haya hecho o por omitir lo que debí hacer".

"Pido perdón por no haber colaborado de modo suficiente a la reconciliación...".

Entre los factores que influyen para alcanzar acercarse a la reconciliación están las violaciones a los derechos humanos aún sin castigo y la existencia de un millar de personas que continúan en calidad de detenidas-desaparecidas. Durante el régimen militar (1973-1990) hubo poco más de 40.000 víctimas, principalmente presos políticos y torturados, incluidos 3.065 asesinados. Entre los muertos hay un grupo de casi 1.200 detenidos desaparecidos, de los cuales se han logrado recuperar e identificar restos o fragmentos de huesos, algunos de menos de dos centímetros de diámetro, de 125 opositores.