El tenista estadounidense James Blake, que cumplirá 32 años en diciembre, anunció hoy que abandonará este deporte cuando quede eliminado en esta edición del Abierto de EE.UU.

Ganador de diez títulos y exnúmero cuatro del mundo, Blake ha permanecido en activo durante quince años. "A pesar de las lágrimas, estoy muy contento por cómo me han ido las cosas", dijo el jugador americano que podría haber llegado aún más alto de no haber sido por sus problemas físicos.

Cuando era un adolescente padeció una escoliosis severa que le obligaba a llevar un aparato en su espalda casi durante todo el día. Después, en 2004 durante el torneo de Roma, cuando se enfrentaba con su compatriota Robert Ginepri, resbaló y sufrió un golpe contra uno de los postes de la red, rompiéndose el cuello, y padeciendo después parálisis facial. Varias lesiones de rodilla y la muerte de su padre debido a un cáncer de estómago, también influyeron en su carrera.

Proveniente de la universidad de Harvard, jugador universitario, debutó en el circuito en 1999. Su especialidad era la pista rápida. Temible con el servicio y rápido y contundente con el resto, logró con su país la Copa Davis en 2007, y fue bronce en los JJ.OO. de Pekín 2008. Blake se convirtió en el tercer jugador de color en formar parte del equipo USA de la Davis después de Arthur Ashe y MaliVai Washington.

Ha sido también modelo, jugador de póker profesional, altruista, diseñador de ropa y escritor.

La retirada de Blake llega en mal momento para el tenis estadounidense que no cuenta con ningún jugador entre los diez primeros, y que el año pasado sufrió, también durante el Abierto de EE.UU., la salida de Andy Roddick.