La primera ama Cecilia Morel dijo el lunes que ella y su esposo, el presidente Sebastián Piñera, pudieron haberse convertido en detenidos desaparecidos de la dictadura de Augusto Pinochet, de 1973-1990.

Invitados a un matinal del canal estatal, Morel recordó que Piñera estaba estudiando en Estados Unidos cuando se produjo el golpe militar, el 11 de septiembre de 1973, y que la llamó de inmediato y le pidió matrimonio.

Añadió que ya en el país, y en la víspera de su matrimonio, ella y Piñera fueron detenidos por una patrulla militar, cuando andaban sin cédula de identidad.

"Fue una experiencia terrible. Fue el día en que volvió Sebastián de Estados Unidos. Fuimos a dejar a una amiga mía a su casa, subimos por una calle, doblamos a la izquierda y nos paran los militares", contó Morel, que recordó que ese día andaba sin cédula de identidad.

Estaban "sin carné de chofer, sin carné de identidad. Nos detiene una patrulla militar y nos casábamos al día siguiente", complemento Piñera.

"Fue muy grave, porque nos querían llevar de verdad, nos hicieron atravesar a un parque, yo lloraba a mares y decía ¿Nos casamos, no puede ser", agregó Morel.

Añadió que incluso mandaron a buscar un camión militar, pero que de repente uno de los soldados les dijo que "yo también me caso y por eso los entiendo".

"Ahí nos dejó ir... Qué impresionante cómo pudimos haber sido desaparecidos o quizás qué hubiera sucedido en nuestras vidas. Que arbitrio, dependía de la subjetividad de esa persona, nos tocó la suerte", enfatizó Morel.

Tras el golpe militar de septiembre de 1973 se desató una cruenta represión dirigida especialmente contra la gente de izquierda, que era detenida en cualquier parte, sin órdenes judiciales, se negaban sus arrestos. De hecho, durante los primeros años del régimen del general Augusto Pinochet se presentaron unos 9.000 recursos de amparo ante los tribunales de justicia, que sólo acogieron uno, el de una persona que al intentar huir de sus captores se lanzó a las ruedas de un autobús, en presencia de múltiples testigos.

Las distintas ramas de las fuerzas armadas se dividieron a qué partidos políticos reprimir, y prácticamente exterminaron a sus directivas, en especial a la del Partido Comunista, que perdió varias cúpulas consecutivas.

El régimen militar dejó un saldo parcial de más de 40.000 víctimas, 3.200 de ellas fatales. Entre los muertos por las fuerzas represivas aún están desaparecidos un millar.