Calificando su muerte de "una abominación", un sacerdote rindió homenaje a una madre de California y su hijo pequeño asesinados por un amigo de la familia que entonces secuestró a la hija de 16 años de la mujer.

El funeral del sábado de Christina Anderson e Ethan Anderson, de 8 años, en la iglesia católica Guardian Angels estuvo abierto al público.

"No hay palabras para calificar la muerte de Tina y Ethan", dijo el reverendo Kevin Casey a los reunidos en la iglesia, según Los Angeles Times (http://lat.ms/157LSe3 ). "Este hecho malévolo nos toca y nunca podremos ser los mismos".

Los dos fallecidos fueron encontrados en la casa de James Lee DiMaggio, quien la incendió a principios de este mes y entonces secuestró a Hannah Anderson. La llorosa adolescente entró a la iglesia con una ampliación de su madre y hermano. Sus restos, y los del perro de la familia, que fue encontrado muerto a tiros en la casa incendiada, fueron bendecidos por un sacerdote durante la ceremonia.

DiMaggio fue abatido por agentes del FBI el 10 de agosto en una zona agreste de Idaho, lo que puso fin a una búsqueda de seis días que abarcó buena parte de la zona oeste de Estados Unidos y partes de Canadá y México.

Las autoridades han declinado discutir el motivo de las muertes y no han ofrecido detalles sobre el caso. No se sabe, por ejemplo, cómo DiMaggio trató a Hannah durante el cautiverio.

"Batallamos por entender muertes como estas porque son una abominación", dijo el reverendo Casey.

Los investigadores han dicho que DiMaggio prendió fuego a la casa con un temporizador, lo que le dio una ventaja de 20 horas sobre la policía.

La familia de DiMaggio ha solicitado pruebas de paternidad para determinar si el sospechoso es el padre de los menores.

El padre de Hannah, Brett Anderson, dio muestras de su ADN a la los investigadores para confirmar la identidad de Ethan. DiMaggio nombró a la abuela de Hannah, Bernice Anderson, como la única beneficiaria de su seguro de vida, por valor de 112.000 dólares.