El Museo Nacional de Nueva Delhi presenta una exposición sin precedentes de pinturas en miniatura que están inspiradas en Rama, el rey-dios más conocido, y para algunos también el más controvertido, de la mitología india.

La muestra supone un recorrido por las diferentes técnicas y escuelas a las que se ha recurrido durante tres siglos a lo largo de todo el país para reflejar la vida atribuida a un personaje cuyo dudoso carácter histórico no le ha restado fervor popular.

Según explicó a Efe el comisario de la exhibición, Vijay Kumar Mathur, las obras proceden de los archivos del Museo, "que atesoran más de 7.000 pinturas, de las que 500 están dedicadas a Rama, pero solo exponemos 101 por tratarse de un número auspicioso".

"No hay otra figura que en la India se venere más que a Rama, no solo como héroe, ídolo y dios en su condición, igual que Krishna, de reencarnación del supremo Vishnú, sino también como modelo de comportamiento para los hombres, en su día a día", apuntó Mathur.

La pintura más antigua, de estilo mogol, es de principios del siglo XVII, y la más moderna, un retablo bengalí, se remonta a fines del siglo XIX, aunque ninguna es mayor de medio metro cuadrado, y todas recogen escenas del Ramayana, "El viaje de Rama".

Se trata de un texto en sánscrito que es uno de los libros sagrados más tardíos del hinduismo y cuyo presunto autor, Valmiki, y supuesta datación, el siglo V antes de Cristo, pertenecen al ámbito de la leyenda tanto como el propio protagonista del relato.

De género épico, el Ramayana es un poema que narra el periplo de un rey-dios a quien una intriga palaciega le priva del trono que le corresponde por herencia, y se exilia de manera voluntaria al bosque para renunciar al mundo, junto a su hermano Laxman y su mujer Sita.

El relato cobra emoción cuando el demonio Ravana se enamora de Sita, la secuestra y la lleva a Sri Lanka, donde la esposa de Rama resiste los intentos de seducción de su captor hasta que es liberada por su marido, ayudado por el hombre-mono, asimismo dios, Hanuman.

El regreso de Rama a la India, y su entronización junto a Sita, sirve de final feliz a la epopeya, compuesta por 24.000 versos.

"Hemos elegido a Rama con criterio nacional. Es el personaje más popular de la India y es interesante ver como ha sido interpretado pictóricamente de acuerdo con los criterios artísticos de las distintas regiones", anotó el director del museo, Venu Vasudevan.

"Son escenas que reflejan lo mismo pero desde diferentes ángulos, algo que enriquece la evocación del personaje", apostilló.

Vasudevan no quiso entrar en la polémica que envuelve a Rama desde que el principal partido nacionalista hindú Bharatiya Janata Party (BJP) decidiera en los noventa instrumentalizar al rey-dios como símbolo del renacimiento del hinduismo como religión dominante.

Y en personificación de lo que debe ser el "indio perfecto".

El debate estalló en 1992, cuando el BJP instigó la destrucción por extremistas hindúes de una mezquita que se levantaba sobre un templo hindú a su vez construido en el lugar donde la tradición sitúa el nacimiento de Rama, en la norteña localidad de Ayodhya.

Más de un millar de personas murieron en la matanza que desató el incidente, con el que los radicales hindúes quisieron reivindicar a Rama como personaje histórico y que es un trágico recordatorio de la tensión que subyace entre comunidades religiosas en el país.

"Lo que nos interesa de Rama es su figura como arquetipo que encarna virtudes como la nobleza, la entrega, el sacrificio, la abnegación", comentó el director del museo, que agregó: "que existiera o no, que fuera o no histórico, eso no importa". Alberto Masegosa