En la hacienda de Ike Bunney cerca de la comunidad de Toulume City, en la Sierra Nevada, todo ser vivo ha sido evacuado en momentos que los bomberos se preparan para mantener alejado un incendio forestal que arde al norte del Parque Nacional Yosemite.

"Ya sacamos los caballos", dijo Bunney, que observaba con atención lo que ocurría el domingo alrededor de su rancho Slide Mountain Guest. "Creo que están preocupados de que el incendio sobrepase estas montañas".

A medida que el fuego avanza por los amplios y pintorescos bosques de la sierra, pasando de un árbol a otro, los vecinos en el camino del fenómeno trasladan niños y animales a zonas seguras.

El incendio se ha movido al noreste, alejándose de Groveland, donde el humo se despejó el domingo para revelar cielos azules. Pero en el Casino Black Oak en Tuolumne City las máquinas tragamonedas estaban silenciosas mientras los trabajadores de emergencias ocupaban casi todas las 148 habitaciones del hotel.

"El casino está vacío", dijo la empleada Jessie Dean, que dejó a sus cuatro hijos en casas de parientes en el Valle Central.

Cientos de bomberos fueron enviados el domingo para proteger a Tuolumne City y otras ciudades cercanas al fuego. Ocho camiones de bomberos y cuatro topadoras fueron emplazados cerca del rancho de Bunney en el extremo oeste de Mount Baldy, donde dos años de sequía han creado condiciones muy peligrosas para un incendio.

"La velocidad del viento está aumentando, así que va a ser un reto muy difícil", dijo Bjorn Frederickson, portavoz del Servicio Forestal federal.

El incendio sigue consumiendo amplios territorios en la remota y agreste zona de Yosemite, pero Tom Medena, portavoz del parque, dijo que se acerca al Embalse Hetch Hetchy, fuente de la famosa agua potable de San Francisco.

Aunque la ceniza cae sobre el embalse como si fuera nieve y el humo limita la visibilidad a unos 30 metros (100 pies), la calidad del agua que se envía a la ciudad, a 243 kilómetros (150 millas) de distancia, todavía es buena, dijeron funcionarios de la Comisión de Servicios Públicos de San Francisco.

El sistema hidroeléctrico de la ciudad, que depende de esas aguas, ha quedado interrumpido por el fuego, lo cual ha obligado a la empresa generadora a gastar 600.000 dólares para adquirir electricidad en el mercado abierto.

Los empleados del parque continúan con sus esfuerzos para proteger dos zonas de secuoyas gigantes que son únicos de la región, cortando maleza y colocando aspersores de agua, dijo Medena.

El incendio ha consumido más de 541 kilómetros cuadrados (209 millas cuadradas) de pintorescos bosques. Las autoridades calculan que sólo lo tienen controlado en 7%.