El director saliente del FBI, Robert S. Mueller, afirmó hoy que los ataques del 11 de septiembre en EE.UU. transformaron totalmente la estructura de la agencia hacia la prevención terrorista y señaló que los riesgos ahora se centran en ciberataques o "lobos solitarios".

En una entrevista con el diario Washington Post, Mueller, de 69 años, destacó que cuando llegó al Buró Federal de Investigaciones (FBI) en 2001 esperaba enfrentarse a casos de crimen organizado, espionaje o corrupción pública, pero los atentados de Nueva York cambiaron radicalmente la situación.

"No esperaba dedicar mi tiempo a prevenir ataques terroristas", indicó Mueller, quien concluye el próximo 4 de septiembre su gestión al frente del FBI y que será relevado por James Comey.

"Me tomó un tiempo entender por completo que el entrenamiento que había recibido, dentro de la agencia o en otros órganos de seguridad, que era para investigar actos criminales después de que se cometiesen, no sería el paradigma para el futuro", precisó al señalar que la "prioridad número uno" desde entonces ha sido el terrorismo.

Por ello, Mueller aseguró que tuvo que enfrentarse a la tarea de transformar el FBI de una agencia dedicada hasta entonces a combatir el crimen doméstico a un servicio clave en la lucha terrorista y en operaciones de contrainteligencia, con la apertura de 18 nuevas oficinas en el extranjero.

Además, destacó la dificultad adicional de tener que prevenir "todos los ataques".

"Solo hay una manera de medir (nuestra labor), y esa es prevenir todos los ataques. Si hay uno solo, ya has fallado", agregó.

Sobre los peores momentos que recuerda, Mueller citó el atentado durante el maratón de Boston en abril pasado y el tiroteo en la base militar de Fort Hood en 2009.

"Fueron ataques que no logramos prevenir, y siempre te preguntas si hubo alguna cosa más que podríamos haber hecho para evitarlos", dijo.

De cara al futuro, señaló que considera que los mayores riesgos provienen de ciberataques o terroristas aislados que actúen desde dentro del país.

"Tenemos, dentro de EE.UU., el surgimiento de extremistas locales, radicalizados a través de internet (...) que son mucho más difíciles de identificar para nosotros y detener antes de que se produzca un atraque", explicó.

Asimismo, apuntó a que los países de la Primavera Árabe "se han convertido en un caldo de cultivo de extremistas radicales" debido al vacío producido por el caos y las revueltas civiles recientes

Mueller también defendió los programas de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y criticó que el "funcionamiento y la supervisión de estos programas no ha sido adecuadamente presentada por los medios de comunicación".

"Estos programas son tremendamente importantes para protegernos no solo de ataques terroristas, también de otras amenazas a Estados Unidos", subrayó el director saliente del FBI.