Con la salida del aire del más espacio de opinión y entrevistas más polémico del canal de Noticias Globovisión, los adversarios del gobierno socialista venezolano perdieron lo que para muchos era su última tribuna crítica en la radio y la televisión, y ahora enfrentan el reto de buscar otras opciones para sortear la presunta censura por parte de medios que buscan evitar disputas con el poder.

Leopoldo Castillo, uno de los directores del canal y conductor del espacio de opinión "Aló, Ciudadano", sorprendió a sus seguidores al anunciar 16 de agosto que su programa no saldría más al aire.

Castillo había pasado a formar parte de la directiva del canal en mayo, cuando se concretó la firma de los documentos de venta del canal entre el antiguo propietario Guillermo Zuloaga y los nuevos accionistas.

Castillo, que llegó al canal hace 12 años, indicó al asumir el cargo de directivo que su permanencia estaba condicionada a que este mantuviese su independencia editorial y ante cualquier viso de censura se iría.

Su salida molestó a muchos, entre ellos al menos una docena de periodistas prominentes que renunciaron y acusaron a la directiva del canal aplicar censura.

"Estamos ante la amenaza más seria que ha sufrido la libertad de expresión en los últimos tiempos, y no es porque sea Globovisión. Es porque Venezuela, en el momento más crítico de su historia política, se está quedando sin medios libres y a merced de una sola visión de país", dijeron en el comunicado, entre otros, los periodistas Román Lozinski y Gladys Rodríguez.

"Progresivamente hemos visto cambios y condiciones inaceptables para el libre ejercicio de nuestra profesión", señalaron.

"La promesa básica del equilibrio... se ha convertido en censura a noticias y programas, lista negra de invitados, intentos de imponer preguntas a algunos periodistas, irrespeto a la integridad, menosprecio al ejercicio profesional e injustificado desequilibrio a favor del gobierno en el balance de los espacios de noticias", agregaron.

La partida de Castillo coincidió además con el retiro de pantalla del programa "Radar de los barrios", dedicado a la denuncia de los problemas en las barriadas más pobres del país, conducido por el periodista Jesús Torrealba.

"Había un rumor, cuando pedí hablar con la directiva, se me dijo que mi programa no era congruente con la nueva línea editorial ", dijo Torrealba a la AP en una entrevista telefónica.

"Debo decir que hay libertad de expresión en Venezuela, pero ejercerla tiene un alto costo", agregó.

La ola de renuncias forzó al canal a llenar sus espacios con programas internacionales, en particular de CNN.

Los nuevos propietarios de Globovisión, sin mencionar las denuncias de censura, han dicho por escrito que quieren que el canal tenga el "empeño en mantener una pantalla que informe veraz y oportunamente, con objetividad e imparcialidad".

Globovisión se convirtió en 2007, después de la desaparición de Radio Caracas Televisión (RCTV), en el único canal alineado con la oposición al gobierno del entonces presidente Hugo Chávez y del actual mandatario Nicolás Maduro, electo en los comicios del pasado 14 de abril.

RCTV cesó sus transmisiones después que el gobierno de Chávez se negó a renovarle la licencia alegando que apoyó la intentona golpista de 2002.

En el país funcionan además las estaciones privadas Venevisión, Televen, Canal I y La Tele, todas de tendencia neutra. Estás se declararon neutrales en un aparente intento de no sufrir la suerte de RCTV.

El gobierno maneja de forma directa otros cuatro canales más la cadena regional de noticias Telesur.

El ex candidato presidencial Henrique Capriles y algunos antiguos periodistas de Globovisión ven en Internet y Twitter el modo de esquivar los amplios controles gubernamentales sobre la radio y la televisión.

Capriles, que ha dicho que los nuevos dueños de Globovisión están vinculados al oficialismo y que ordenaron limitar sus presentaciones en vivo en la televisora, comenzó a emitir a mediados de junio pasado un programa de televisión por internet, argumentando que busca esquivar "la dificultad que tenemos de poder comunicarnos en vivo con todos los venezolanos".

Los nuevos propietarios de Globovisión han rechazado esos señalamientos.