El canciller mexicano, José Antonio Meade, restó hoy importancia a la demanda de la izquierda mexicana de un plebiscito sobre la reforma energética en el país y predijo que se llegará a un acuerdo en el Congreso.

En declaraciones a Efe en Pekín, donde se encuentra como parte de una delegación ministerial para tratar de fomentar las inversiones chinas en su país, Meade indicó que México "ha demostrado que es capaz de llegar a acuerdos dentro del marco del Congreso" y citó ejemplos como la reforma educativa o de las telecomunicaciones.

Consideró "buenas noticias" el hecho de que tanto el Partido de la Revolución Democrática (PRD, de izquierda)) como el Partido de Acción Nacional (PAN, conservador) hayan presentado sus propias propuesta de reforma.

En el caso de la formación izquierdista, la reforma contempla la autonomía presupuestaria y de gestión de Petróleos Mexicanos (Pemex) y en el de la conservadora, propone una liberalización aún más profunda que la planteada por el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Según Meade, la presentación de estas propuestas pone de relieve que "ninguno de los principales partidos está contento con la regulación actual, que no es conducente al crecimiento ni ha permitido al sector energético ser parte de la competitividad integral para el futuro".

"Creo que seremos capaces de llegar a un acuerdo dentro del Congreso", aseguró el secretario de Relaciones Exteriores.

La propuesta gubernamental prevé cambiar los artículos 27 y 28 de la Constitución para hacer más atractivo el sector a la iniciativa privada y permitirle que participe en su modernización, a través de contratos de utilidad compartida para explorar y extraer crudo y gas, sobre todo en los campos que requieren más tecnología.

Con su iniciativa, Peña Nieto estima que el producto interior bruto (PIB) del país crezca un punto porcentual adicional en 2018 y se creen alrededor de 500.000 puestos de trabajo.

Desde la expropiación de 1938, el petróleo se ha convertido en un símbolo de identidad y en un principio de soberanía del país, y por ello desata fuertes discrepancias cuando se propone su apertura al capital privado.

Las iniciativas energéticas presentadas por los tres principales partidos serán discutidas por el Congreso en el periodo ordinario de sesiones, que comienza el 1 de septiembre.

Aunque hay marcadas diferencias en los proyectos, también hay coincidencias que permitirán iniciar el debate en búsqueda del consenso.

El Gobierno quiere que la iniciativa surja del consenso de los partidos que el 2 de diciembre pasado firmaron el Pacto por México (PRI, PAN y PRD) para impulsar las reformas estructurales del país.

De no lograr un acuerdo con el PRD, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el PAN podrían sumar sus fuerzas en el Legislativo y sacar adelante con su mayoría calificada una reforma conjunta, algo de lo que ninguna formación quiere hablar por ahora.