La alemana Christina Obergfoll consiguió, al fin, con 31 años, la medalla de oro que había perseguido durante toda su carrera al batir en la final de jabalina de los Mundiales a la australiana Kimberley Mickle y a la rusa, Maria Abakumova, defensora del título.

No estaba, por razones de maternidad, la campeona olímpica y plusmarquista mundial, la checa Barbora Spotakova, y por tanto la presión cargaba sobre las anchas espaldas de Abakumova, que defendía el título ante su público y dos días antes había logrado el mejor lanzamiento jamás realizado en una ronda de calificación de cualquier campeonato (69,09).

El público estaba tan versado en la materia que expresaba su admiración o su desencanto en cuanto el dardo partía del brazo de Abakumova, presintiendo su trayectoria.

Después de las tres primeras rondas dominaba Christina Obergfoll con los 69.05 de su tercer tiro, por delante de la australiana Kimberley Mickle, que en su segundo había hecho marca personal (66,25), y de Abakumova, que se había estrenado con 65,09.

Los 69,05 bastaron para dar la victoria a Obergfoll, pese a que Mickle mejoró en su último tiro hasta los 66,60, marca personal. Abakumova se quedó con su mejor marca del primer tiro, en pisición de bronce.

Ganadora en siete de las ocho competiciones que había disputado esta temporada, Obergolf tenía, a sus 31 años, la oportunidad de conseguir su primer título, después de haber ganado medallas de plata en los Mundiales de 2005 y 2007 y en los dos últimos Europeos. En Daegu sólo fue cuarta.