Las dos elecciones presidenciales aun pendientes en Latinoamérica este año tienen sello femenino: en Chile Michele Bachelet y Evelyn Matthei protagonizarán el duelo electoral y en Honduras la favorita es Xiomara Castro.

El 24 de noviembre próximo Castro competirá en la urnas con otros siete candidatos, todos varones, por la Presidencia de Honduras, de la que su esposo, Manuel Zelaya, fue depuesto en 2009 por un golpe de Estado cuando intentaba hacer un consulta popular con vistas a eliminar el impedimento constitucional a la reelección presidencial.

Una semana antes, el 17 de noviembre, se disputarán la Presidencia de Chile dos mujeres y con ellas "dos proyectos de país", en palabras de Bachelet, que gobernó de 2006 a 2010 y aparece como favorita en los sondeos.

A la expresidenta chilena y exjefa de ONU Mujeres le molesta que se destaque el hecho de que los dos principales candidatos presidenciales en esta campaña sean mujeres. En una rueda de prensa para presentar su programa de Gobierno lo calificó de "sexista".

Pero de cualquier manera el duelo Bachelet-Matthei es singular en América Latina y no solo porque sea entre dos mujeres, sino por la historia que las une, que se cruza con la Historia de Chile y con su capítulo más trágico del siglo XX: la dictadura de Augusto Pinochet.

Las dos son hijas de generales de la Fuerza Aérea y pasaron parte de su infancia en Antofagasta (norte de Chile), donde sus padres, que eran "muy amigos", según Bachelet, estaban destinados.

Pero, el golpe del 11 de septiembre de 1973 abrió una brecha en Chile y cada una quedó de un lado. El padre de Bachelet se mantuvo leal al gobierno constitucional de Salvador Allende y el de Matthei se puso de parte de Pinochet.

Alberto Bachelet murió en 1974 en la cárcel, tras haber sido torturado en la Academia de Guerra, de la que Fernando Matthei, que aún vive, era entonces director.

Matthei, al que un grupo de familiares de víctimas de la dictadura pinochetista quiere ver procesado por la muerte de Alberto Bachelet, por ahora sin éxito, afirma que nunca supo de las torturas que sufrió su compañero de cuerpo y de rango, y la expresidenta y su madre, Ángela Jeria, le creen.

Bachelet es en estas elecciones la abanderada de Nueva Mayoría, una coalición de partidos de centro y de izquierda, mientras Matthei, que ha sido ministra en el actual Gobierno de Sebastián Piñera, inscribirá este domingo formalmente su candidatura por la Alianza conservadora formada por la Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN).

Las encuestas dicen que Bachelet puede ganar en primera vuelta, con alrededor de un 45 % de los votos. Matthei no se amilana y considera que la expresidenta es "ganable".

La hondureña Castro, candidata presidencial de Libertad y Refundación, partido conocido como Libre, aventajaba a principios de agosto a todos sus rivales en intención de voto, aunque con un 19,8 % de apoyo frente al 16,7 % de su inmediato seguidor, Juan Orlando Hernández, tendrá que pelear mucho para asegurarse el triunfo.

En sus mítines electorales, Xiomara hace hincapié en la necesidad de un "pacto social" para convocar una Asamblea Constituyente y en que se haga justicia a las víctimas del golpe que derrocó a su esposo, el cual no puede ser candidato presidencial, pues no hay posibilidad de reelección, pero es coordinador general de Libre.

La argentina María Estela Martínez, la primera mujer en el mundo que llegó a la Presidencia de su país (1974), fue la última esposa del presidente Juan Domingo Perón, además de su vicepresidenta.

La hoy presidenta argentina Cristina Fernández también fue antes primera dama y Mireya Moscoso fue presidenta de Panamá después de enviudar de Arnulfo Arias Madrid, quien antes de casarse con ella fue, como Perón, tres veces presidente.

Un caso aparte es el de guatemalteca Sandra Torres, que fue primera dama y se divorció de Álvaro Colom para eludir el mandato constitucional que prohíbe a los parientes de mandatarios, incluidos esposos y esposas, ser candidatos a la Presidencia, pero la justicia no le permitió competir electoralmente en 2011.

De Nadine Heredia, la esposa del presidente peruano, Ollanta Humala, más popular que él según las encuestas, se dice que aspira a sucederle en la Presidencia, pero para ello debería antes sortear algunos impedimentos legales.

Con tres presidentas (Argentina, Brasil y Costa Rica), varias vicepresidentas, incluida la ex primera dama dominicana Margarita Cedeño, y numerosas ministras, América Latina es una de las zonas del mundo con más mujeres en puestos políticos claves.

El punto débil en este terreno es una escasa representación parlamentaria femenina.

Según la Unión Interparlamentaria, Cuba y Panamá están en los dos extremos de la tabla latinoamericana con un 48,9 % y un 8,5 % de parlamentarios de género femenino, respectivamente.

En el país de Bachelet y Matthei, solo el 14,2 % de los parlamentarios son mujeres.