Un año después de proclamarse campeón olímpico de maratón en Londres, Stephen Kiprotich dio a Uganda el primer título mundial y la primera medalla en campeonatos del mundo, tras dejar atrás en el último kilómetro al etíope Lelisa Desisa, el vencedor del trágico maratón de Boston.

Javi Guerra, debutante en unos Mundiales, consiguió el decimoquinto puesto con 2h14:33 al término de una carrera que hizo de menos a más hasta dejar atrás a Ayad Lamdassem, que había permanecido más de la mitad en el grupo de cabeza.

Kiprotich reventó a su compañero de fuga y pudo disfrutar de una vuelta apoteósica en el estadio, saludando a los espectadores antes de cruzar la línea con un tiempo de 2h09:51, 21 segundos por delante de Desisa.

Otro etíope, Tadesse Tola, que había hecho la mayor parte del trabajo durante toda la carrera, obtuvo la medalla de bronce como recompensa (2h10:23), seguido de su compatriota Tsegay Kebede (2h10:47).

En un estadio casi vacío, setenta corredores tomaron la salida a las 15.30 horas, con 23 grados un 49 por ciento de humedad, en un recorrido entre el parque Olímpico y la Plaza Roja protegido por fuertes medidas de seguridad y al que tenían que dar cuatro vueltas.

El atentado de Boston, que el 15 de abril pasado causó tres muertos y más de 170 heridos en la zona de meta del maratón más antiguo del mundo, obligó a los organizadores a extremar las precauciones.

Abel Kirui, vencedor de los dos últimos títulos, estaba ausente por lesión. Kenia, que lleva tres victorias consecutivas, confiaba su suerte principalmente a Bernard Koech, que en enero corrió en 2h04:53 en Dubai y luego ganó el medio maratón de Lisboa en 59:54.

Al frente del equipo etíope salía Tsegay Kebede, bronce en los Juegos de Pekín 2008 y en los Mundiales de Berlín 2009, que en abril pasado logró su segundo triunfo en el maratón de Londres y encabezaba la nómina por marcas personales con 2h04:38.

Un brasileño, Solonei da Silva, fue el primero en lanzarse, pero enseguida le atrapó Tadese Tola y el pelotón se reagrupó al paso por el quinto km en 15:53, con el español Ayad Lamdassem en posiciones delanteras.

Tola se fue por delante en el séptimo, tal vez para demostrar su interés a la Federación Etíope, molesta con algunos de sus corredores, incluida la campeona olímpica Tiki Gelana, que abandonó aquí después de sólo cinco kilómetros. Sospecha que algunos se reservan para correr en otoño un maratón mucho más lucrativo.

Desde que Gezahegne Abera ganó el título en Edmonton 2001 Etiopía no ha vuelto a conquistar un título mundial de maratón.

Tola pasó por el km 10 en 31:22, siete segundos por delante de los favoritos, incluido el campeón olímpico Kiprotich, que no le dejaban escaparse.

Lamdassem pasó decimoséptimo, a diez segundos, y Javi Guerra, más conservador en su primer Mundial, en el 44, a veintitrés.

Los kenianos redujeron a Tola, el más corpulento, y la calma regresó al grupo delantero, reducido a una veintena, todos africanos excepto el japonés Kentar Nakamoto -sexto en Londres 2012-, y luego reforzado por los que llegaron de atrás, incluido Lamdassem, para pasar el km 15 en 46:39.

El primer grupo cubrió los 20 km en 1h01:49 y el medio maratón en 1h05:13. Nakamoto, Lamdassem y da Silva eran los únicos no africanos en la avanzadilla de veinte. Javi Guerra estaba en el puesto 31, a 1:26 de la cabeza. Lamdassem comenzó a quedarse descolgado del grupo delantero antes de pasar el 30 (1h32:35).

Kiprotich desencadenó un cambio a partir de ahí. Un fuerte tirón le dejó arriba con Tola, Some y Desisa, líder del año con su marca ganadora en Dubai (2h04:45), aunque luego se incorporó Kebede y más tarde Nakamoto. El sexteto que se iba a repartir las medallas pasó por el km 35 en 1h48:00.

Kiprotich apuró el ritmo a partir de ahí, en busca de la primera medalla de Uganda en campeonatos del mundo, y solo Desisa y Tola recogieron el guante. Ya estaba seleccionado el podio, faltaba el reparto de metales.

En el kilómetro 40 (2h03:23), Kiprotich volvió a la carga y ya se quedó a solas con Desisa, a la entrada del Parque Olímpico, donde zigzaguearon como ciclistas en el último kilómetro, hasta que Desisa se rindió.