Con la desequilibrada distribución de los derechos televisivos, en que los dos gigantes, Barcelona y Real Madrid, se reparten 300 de los 700 millones de euros que ingresa la liga española, la competición que arranca el sábado vuelve a presentarse adulterada de inicio para los 18 clubes restantes, que deberán conformarse con pelear los restos del pastel, económico y deportivo, con la esperanza de alcanzar algún día premios mayores.

El equipo más rebelde, por resultados recientes en ambos apartados y naturaleza de su técnico, el argentino Diego Simeone, no es otro que el Atlético de Madrid, revigorizado la pasada campaña por el empuje del "Cholo" y el sabroso éxito de ganarle al Madrid, en su propio estadio, la fina de la Copa del Rey.

Fue de las mejores campañas en la rica historia de club rojiblanco, que acabó tercer clasificado en el campeonato con 76 puntos, a 11 de los sumados en 1996, cuando Simeone alzó copa y liga siendo futbolista.

El gran ídolo de la afición "colchonera" bien sabe que lo difícil no es llegar, sino mantenerse, y vio doblada su faena tras la marcha del goleador colombiano Radamel Falcao, fichado por el Monaco.

Las 70 dianas del "Tigre" en dos temporadas serán difícilmente igualadas, pero el Atlético se ha curado en salud renovando a un futbolista de la confianza del técnico como Diego Costa y, si de registros goleadores se trata, no pudo encontrar mejor oferta que la de David Villa, máximo realizador histórico de la selección española, quien vino del Barsa a precio módico y con la motivación añadida de ganarse un puesto para el próximo Mundial de Brasil.

La venta de Falcao no ha hecho más que evidenciar la crisis económica que azota a los clubes españoles, la mayoría de los cuales ha visto partir a sus estrellas.

El Valencia, último en romper la hegemonía de Barsa y Madrid con la liga conquistada en 2004, se ha desprendido sucesivamente en los últimos años de futbolistas como Villa, David Silva, Juan Mata o el último en salir: el goleador Roberto Soldado.

Retirado también el capitán David Albelda, se han sumado en el adiós el paraguayo Nelson Valdez y el argentino Tino Costa, víctimas de las dificultades financieras de la entidad, con deuda neta de 275 millones de euros y con la construcción de su nuevo estadio detenida por falta de fondos.

En su quinto puesto del pasado campeonato se apoyan los más optimistas, así como en el fichaje del técnico Miroslav Djukic, quien realizó buena campaña con el Valladolid y ha dado definitivamente la manija al también argentino Ever Banega, de calidad contrastada pero irregular desempeño.

Un peldaño por encima del Valencia acabó la Real Sociedad, que afrontará el doble reto de competir en el torneo doméstico y la Liga de Campeones bajo la dirección de Jagoba Arrasate, sustituto del emigrado Philippe Montanier, y sin Asier Illarramendi, traspasado a precio récord al Madrid. Se anhela que el joven Rubén Pardo dé el paso al frente como organizador y se confía en que el central Iñigo Martínez, nuevo internacional, y el mexicano Carlos Vela mantengan el gran nivel exhibido el pasado año.

Pero si de ausencias se trata, ninguna tan sentida como la del viejo estadio San Mamés del Athletic de Bilbao, que estrenará nuevo coloso y entrenador en Ernesto Valverde, con el goleador Fernando Llorente también partido al calcio italiano y el ex técnico, el argentino Marcelo Bielsa, fuera de plano.

La revolución anunciada en Málaga por el cierre del grifo financiero se cobró marchas tan significativas como Isco Alarcón, los argentinos Martín Demichelis y Javier Saviola y el técnico chileno Manuel Pellegrini. En su lugar, el alemán Bernd Schuster intentará liderar el nuevo proyecto, que tendrá dura competencia en rivales como el Betis, séptimo el curso anterior o el Sevilla de Unai Emery, reforzado con el argentino Nico Pareja y el colombiano Carlos Bacca, y con renovado espíritu de aquel equipo que marcó época en la década anterior.

La precariedad sigue acuciando al Espanyol, que se agarra a la fiabilidad y entusiasmo del timonel mexicano Javier Aguirre para pelear por algo más que la permanencia.

En esa lucha se prevé estén los recién ascendidos Villarreal, Almería y Elche, así como Celta de Vigo, Getafe, Levante, Rayo Vallecano, Valladolid, Granada y Osasuna