La fiscalía federal de EE.UU. acusó hoy formalmente a dos exempleados del banco JPMorgan Chase, el español Javier Martín-Artajo y el francés Julien Grout, de ocultar parte de las pérdidas de más de 6.000 millones de dólares en sus operaciones financieras en Londres.

Los dos acusados escondieron presuntamente la importancia de las pérdidas causadas por posiciones arriesgadas en el mercado de productos derivados, según afirmó el fiscal federal del distrito sur de Nueva York, Preet Bharara, en una rueda de prensa en la que discutió el caso.

Martín-Artajo, de 49 años y exsupervisor de la estrategia de inversiones de la oficina de JPMorgan en Londres, y Grout, un operador de 35, han sido acusados de fraude, falsificación de documentos bancarios y contribución a documentos oficiales falsos.

Además, también han sido acusados de conspiración para cometer todos esos delitos, según indican los documentos oficiales de inculpación divulgados hoy por la Fiscalía.

En caso de ser declarados culpables de todos los cargos, cada uno podría ser condenado a un máximo de 65 años de cárcel, cinco por conspiración y veinte por cada una de las otras acusaciones, así como a una sanción económica que podría totalizar el doble de las pérdidas generadas.

Según la prensa estadounidense, Martín-Artajo reside en las afueras de Londres pero se encuentra de vacaciones, mientras que Grout volvió a Francia después de que ambos fueron cesados en agosto de 2012 y dejaron la entidad después.

Bharara confió en que los dos se entregarán voluntariamente a las autoridades de Estados Unidos aunque no descartó iniciar un proceso de extradición en caso contrario.

"Estamos en contacto con sus abogados y confiamos en que harán lo correcto y se presentarán en Estados Unidos para responder de las acusaciones", dijo el fiscal, quien indicó que su oficina emprenderá "las acciones que sean necesarias" en caso contrario.

Los abogados de Martín-Artajo en Londres señalaron que su defendido confía en ser exonerado una vez concluya la investigación.

"Martín-Artajo ha cooperado en cada investigación interna y externa que se le ha requerido en el Reino Unido" y no se le había pedido que no saliera del país, apuntaron sus abogados.

Mientras tanto, un tercer operador, Bruno Iksil (conocido como la "Ballena de Londres"), ha llegado a un acuerdo con la fiscalía para cooperar en el caso.

El fiscal Bharara explicó que los dos acusados "mintieron de forma deliberada y repetida" durante los primeros meses del año pasado sobre el valor de productos financieros complejos en la oficina de inversiones de JPMorgan Chase "a fin de cubrir las pérdidas masivas, que empezaron a acumularse mes a mes al principio de 2012".

Además, el fiscal recordó que este banco, el mayor de Estados Unidos por volumen de activos, no realizó una supervisión adecuada de las operaciones de su oficina de inversiones en Londres, ya que el grupo encargado de ello "no era independiente ni riguroso" y además estaba constituido por una sola persona.

La Fiscalía aseguró que la investigación sigue abierta, pero Bharara no quiso precisar si podría inculpar a algún ejecutivo de alto nivel del banco.

El acta de acusación explica que, cuando las operaciones de productos derivados comenzaron a acumular pérdidas importantes, Martín-Artajo ordenó a Grout e Iskil que no las divulgaran salvo que pudieran atribuirse a algún acontecimiento específico del mercado (como la bancarrota de una compañía).

Al cabo de varios meses, la diferencia entre las pérdidas reales y las declaradas ascendió a 767 millones de dólares, indicó Bharara, quien afirmó que los acusados "sabían que estaban manipulando las cuentas ya que tenían una contabilidad separada" con el valor real y el declarado de las operaciones.

Las cuentas maquilladas acabaron integradas en el informe financiero trimestral del banco y también en los registros de la Comisión del Mercado de Valores (SEC), que ha presentado por su parte cargos civiles contra Martín-Artajo y Grout.

Las pérdidas por estas operaciones totalizaron más de 6.000 millones de dólares.

Las operaciones que llevaron a esas pérdidas se realizaban con "instrumentos extremadamente complejos y exóticos", señaló uno de los responsables de la investigación.

Más allá de su alcance intrínseco, el caso se ha convertido en un ejemplo de la actuación de las autoridades estadounidenses de justicia contra los excesos de las entidades financieras, una política que comenzó con la investigación de muchas prácticas de alto riesgo previas a la reciente crisis.

"Esto debe servir de aviso a banqueros y operadores", señaló en la rueda de prensa la responsable de la división criminal de la oficina en Nueva York del FBI (policía federal) April Brooks.