La localidad norirlandesa de Omagh recuerda mañana a las víctimas del grave atentado que hace quince años causó 29 muertos, dos de ellos españoles, con esperanzas de que a la luz de nuevas pruebas se capture por fin a los terroristas.

"Es muy difícil" que tres lustros después vean "en los tribunales" a los autores de la peor atrocidad del pasado conflicto en Irlanda del Norte, reconoce a Efe Michael Gallagher, cuyo hijo Aidan, de 21 años, falleció en el ataque.

"Es lo que nos gustaría, pero nos conformaríamos con saber la verdad", señala el portavoz del Grupo de Auto Ayuda y Apoyo de Omagh, que cada año, ante las banderas irlandesa, británica y española, homenajea a las 29 víctimas del IRA Auténtico, responsable de aquella atrocidad y escisión del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA).

Entre las víctimas mortales del coche bomba que explotó el 15 de agosto de 1998 en Omagh estaban el niño Fernando Blasco Baselga, de 12 años, y la monitora Rocío Abad Ramos, de 29, que participaban en un curso de verano en Irlanda.

Al igual que aquel día se respiraba optimismo por la firma cuatro meses antes del acuerdo del Viernes Santo, este aniversario, con el proceso de paz ya consolidado, arroja un rayo de esperanza para las familias.

El Grupo dice tener nuevas pruebas que demuestran que las fuerzas de seguridad británicas e irlandesas, a pesar de contar con información suficiente, fracasaron a la hora de evitar el atentado, primero, y de capturar, después, a los terroristas.

Quizá solo sea pura "ineptitud", dice Gallagher, quien cree, además, que los Gobiernos británico e irlandés "no quieren hacer frente a la situación porque podría causar dificultades al proceso de paz", una teoría que apunta al habitual recelo de Londres para destapar las actividades de sus servicios secretos en el pasado.

Las familias, no obstante, piden a ambos Ejecutivos el establecimiento de un tribunal independiente y transfronterizo que investigue si las autoridades pudieron haber hecho más para evitar el atentado y si cometieron alguna negligencia al respecto.

El Grupo solo ha hecho público parte de un informe elaborado a petición suya por una consultora de seguridad británica ya que, asegura, hay "material muy sensible" que presentará si es necesario en los tribunales para forzar a los Gobiernos a contar "la verdad".

Portavoces oficiales en Belfast y Dublín han señalado que "aún se está estudiando" el contenido del informe y que esperan tomar una decisión "pronto".

Entre otras evidencias, la investigación recopiló más de 4.000 correos electrónicos sobre las actividades del estadounidense David Rupert, un agente del FBI y del MI5 (servicio de espionaje británico) que se infiltró durante cuatro años en el IRA Auténtico.

Aunque los testimonios del espía son conocidos por sus declaraciones en juicios anteriores, las familias aseguran que algunos correos electrónicos que alertaban sobre los planes terroristas en Omagh no han visto nunca la luz.

Al parecer, Rupert informó de que una unidad de los disidentes del IRA, radicada en el condado norirlandés fronterizo de Fermanagh y en el irlandés de Donegal, planeaban ataques en las localidades de Derry y Omagh, en el noroeste y oeste de la provincia británica, respectivamente.

El dossier, según el Grupo, contiene "nombres de individuos, lugares, muchos detalles" y gran cantidad de información secreta "pero no se utilizó correctamente y, en consecuencia, no hay condenados".

Figuras como la baronesa Nuala O'Loan, ex defensora del pueblo ante la Policía norirlandesa, Bob Quick, ex jefe de operaciones antiterroristas de Scotland Yard, o Amnistía Internacional también apoyan a las familias.

Quick ha recalcado que, a luz de las nuevas informaciones, "lo correcto es examinar estas cuestiones", que son "delicadas y difíciles de manejar", pero que no dejan dudas sobre la necesidad de establecer una investigación "adecuada y amplia".

Hasta la fecha, solo el norirlandés Sean Hoey ha sido acusado por el asesinato de las 29 personas, pero fue absuelto en 2007 después de que el juez instructor calificase de "chapucera" la investigación policial.

Durante ese juicio Rupert identificó a unas cien personas asociadas con acciones terroristas, incluido un individuo supuestamente relacionado con el atentado de Omagh, pero en la lista nunca figuró Hoey. Javier Aja