El conocido capo de las drogas Rafael Caro Quintero salió libre el viernes de una prisión de México después de 28 años de estar encarcelado por el secuestro y asesinato en 1985 del agente antidrogas estadounidense Enrique Camarena.

Un tribunal falló que Caro Quintero fue enjuiciado indebidamente por una corte federal, en vez de por medio de justicia estatal, por el cruel homicidio que llevó las relaciones entre México y Estados Unidos a un punto bajo.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos dijo estar "extremadamente decepcionado" por la liberación, que calificó de "sumamente alarmante".

El Procurador General de la República Jesús Murillo Karam expresó en un comunicado su preocupación ante la decisión de los jueces de liberar a Caro Quintero. Agregó que la fiscalía analizará el fallo para decidir qué acciones tomará.

Caro Quintero, de 61 años, es miembro fundador de uno de los cárteles más viejos y más poderosos que han existido en el país. Los funcionarios de prisiones fueron notificados del fallo del miércoles, hasta el jueves y un funcionario de la fiscalía de Jalisco, donde estaba encarcelado, dijo que Caro Quintero fue liberado el viernes antes del amanecer. El funcionario no estaba autorizado a hablar públicamente del caso.

El gobierno federal de Estados Unidos aparentemente no recibió notificación del fallo, a pesar de que Caro Quintero es uno de los cinco principales fugitivos internacionales. Aún lo describen como un sujeto "armado y peligroso".

"El Departamento de Justicia y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos conocieron hoy que Rafael Caro Quintero fue liberado de la prisión", dijo Peter Carr, portavoz del Departamento de Justicia.

La DEA agregó que "continuaría vigorosamente con sus esfuerzos para asegurar que Caro Quintero enfrente la justicia en Estados Unidos por los crímenes que cometió".

La Procuraduría General de la República dijo no saber si existe una orden de extradición para que enfrente los cargos pendientes en Estados Unidos.

El gobierno de Estados Unidos aparentemente solicitó la orden de extradición por el asesinato de Camarena, pero la ley de México no permite extraditar a una persona que ha sido juzgada en el país.

El Departamento de Justicia informó que "ha insistido con claridad a las autoridades mexicanas que sigue interesado en asegurar la extradición de Caro Quintero para que enfrente la justicia en Estados Unidos."

Caro Quintero es considerado un pionero en la industria del narcotráfico en México. Fundó el Cártel de Guadalajara, que después se dividió en tres de los más conocidos grupos criminales de la actualidad, entre ellos el poderoso Cártel de Sinaloa.

Las autoridades estadounidenses opinan que Caro Quintero, quien pasó 28 años en una prisión a las afueras de Guadalajara, siguió controlando tras las rejas actividades de lavado de dinero.

"Caro Quintero sigue lavando dinero procedente del tráfico de narcóticos y mantiene una alianza con organizaciones dedicadas al narcotráfico como el Cártel de Sinaloa", dijo el vocero del Departamento del Tesoro, John Sullivan. En junio, el mismo departamento impuso sanciones a 18 personas y 15 compañías que presuntamente trabajan para Caro Quintero.

Adam Szubin, director de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro, dijo que el capo usa una red de familiares y otras personas como fachada para invertir su fortuna en empresas aparentemente legítimas y proyectos inmobiliarios en la ciudad de Guadalajara.

Las relaciones de México con Washington se deterioraron cuando Caro Quintero ordenó el secuestro, la tortura y asesinato de Camarena, supuestamente en venganza por haber alertado a autoridades sobre una plantación de 90 hectáreas (220 acres) de marihuana en el Rancho Búfalo, en el centro de México.

El secuestro de Camarena ocurrió el 7 de febrero de 1985 en la ciudad de Guadalajara, capital de Jalisco y uno de los principales centros del narcotráfico de aquel tiempo. Su cuerpo y el de su piloto mexicano mostraron señales de tortura, así como varias heridas de bala cuando fueron encontrados un mes después dentro de bolsas de plástico enterrados en un rancho a unos 100 kilómetros de Guadalajara.

Después del asesinato de Camarena, autoridades de Estados Unidos acusaron a funcionarios mexicanos de haber permitido la fuga de los asesinos de Camarena. Caro Quintero fue capturado en Costa Rica en abril de 1985.

Camarena es venerado en la DEA. Hasta hoy los agentes lo consideran un héroe en la lucha contra las drogas y el Centro de Inteligencia de El Paso, donde entidades federales compilan información del narcotráfico, lleva su nombre.

Aunque los tiempos han cambiado desde la muerte de Camarena, su liberación ha reabierto heridas del pasado.

Edward Heath, quien fue director regional de México para la DEA cuando ocurrió el crimen e identificó el cuerpo de Camarena, informó que la liberación refleja la creciente falta de cooperación del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto con Estados Unidos.

"Había un presidente que trabajaba muy de cerca con nuestro gobierno de una manera discreta. Estas personas llegan y de repente la cortina se baja", dijo Heath, que ahora es asesor de seguridad privada. "Es una falta de respeto a nuestro gobierno".

Heath dijo que desconfiaba de las razones legales para justificar la liberación de Caro Quintero.

"Hay una especie de complot", dijo Heath. "Este hombre es un gran narcotraficante. Este hombre es malo. Es un desgraciado".

Caro Quintero forjó las relaciones entre capos mexicanos y colombianos para el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos.

El fallo del panel de jueces despertó dudas de por qué 24 años después de su sentencia los jueces decidieron que el juicio había sido un error.

Raúl Benítez, experto en seguridad en la Universidad Nacional Autónoma de México, dijo que el veredicto de los jueces puede provocar una "avalancha" de casos como el que liberó a la ciudadana francesa Florence Cassez en enero. La mujer fue sentenciada por un tribunal a 60 años de prisión por secuestro, pero la Suprema Corte de Justicia ordenó su liberación por violaciones a sus derechos humanos durante su arresto, en el que se admitió un montaje de su captura para los medios.

"Se ve venir un avalancha de reclamos judiciales con abogados muy buenos, muy bien pagados por los narcotraficantes" por violar el debido proceso, dijo Benítez. "El gobierno va estar en problemas".

Durante muchos años, los tribunales y fiscales mexicanos se conformaron con presentar y aceptar evidencia recogida ilegalmente. Han presentado muchos casos con testimonios dudosos, rumores o confesiones forzadas. La reciente reforma judicial ha prohibido dichas prácticas, y al hacerlo abierto paso a juicios de apelaciones por parte de narcotraficantes y otros delincuentes.

Samuel González, ex fiscal antidrogas de México, dijo que el gobierno de Estados Unidos ha defendido, promovido y financiado la reforma judicial en México, para asegurar el debido proceso judicial a sospechosos. Sin embargo, González dijo que teme que eso haya afectado más a los fiscales y a las víctimas.

"Esto es consecuencia de las mismas ideas que ha promovido Estados Unidos", dijo González.

Al referirse a una reunión que sostuvo con funcionarios de Estados Unidos sobre la reforma, dijo; "Se los advertí que iban a salir, y van a salir todos".

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Los corresponsales de Associated Press Michael Weissenstein y Katherine Corcoran contribuyeron a este despacho desde la Ciudad de México.