La Federación Internacional de Atletismo (IAAF) subrayó su compromiso en la batalla contra el dopaje al anunciar que, a partir del 1 de enero del 2015, las infracciones graves serán castigadas con cuatro años de suspensión.

Los recientes escándalos producidos por el dopaje de grandes figuras como el estadounidense Tyson Gay o el jamaicano Asafa Powell, o la suspensión masiva de 31 atletas turcos por el mismo motivo ha llevado a la IAAF a manifestar solemnemente su postura.

"La IAAF tiene una obligación ética hacia la gran mayoría de atletas y oficiales que creen en el deporte limpio. Como líder en esta lucha la IAAF ha implementado un programa para detectar y apartar del deporte a quienes infringen las reglas antidopaje", subraya el texto aprobado por aclamación en el Congreso que precede a los Mundiales de Moscú.

En opinión del sudafricano Frank Fredericks, miembro del Consejo Directivo de la IAAF y de su Comisión de Atletas, la actual suspensión por dos años "no es un castigo suficientemente disuasorio".

"El nuevo código de la AMA (Agencia Mundial Antidopaje), que entrará en vigor el 1 de enero del 2015, reflejará nuestro propósito de endurecer las sanciones y la IAAF regresará a la suspensión por cuatro años para las infracciones de dopaje graves", añade.

Todos los atletas participantes en los Mundiales de Moscú -casi 2.000, según la inscripción provisional- pasarán controles de sangre previos a la competición.

Antes de que empiece el torneo, el sábado próximo, se habrán practicado también 60 controles de orina para la detección de EPO, y en competición, la IAAF tiene previsto efectuar entre 450 y 500 controles de orina.

Hasta el 16 de julio pasado, la IAAF ha practicado 787 controles de orina en competición, entre ellos 382 de EPO, y 929 fuera de competición (351 de EPO). Los controles de sangre han sido 864, según el cuadro estadístico del año.