Miles de islamistas egipcios celebraron hoy el fin del mes sagrado de ramadán manteniendo sus acampadas con las que exigen la vuelta del depuesto presidente, el también islamista Mohamed Mursi, pese a la renovada amenaza del gobierno de desalojarles próximamente.

En las plazas cairotas de Rabea al Adauiya y Al Nahda, los partidarios de Mursi se concentraron para protestar contra el Ejército y oraron juntos con motivo del "Eid al Fitr", la fiesta que marca el fin del ramadán.

La esposa del depuesto mandatario, Nagla Mahmud, apareció al amanecer en Rabea al Adauiya, feudo de los islamistas en el este de la capital egipcia, para rezar con los asistentes.

El ambiente era festivo en la plaza de Al Nahda, donde los islamistas han reforzado las medidas de seguridad con sacos de arena y muros de piedra, después de que ayer las autoridades egipcias pidieran el fin de las acampadas y dieran por concluidos los esfuerzos diplomáticos para resolver la crisis política.

Junto a montañas de neumáticos y de piedras, numerosos niños celebraron la festividad musulmana -que se prolongará hasta el próximo domingo- con guirnaldas, globos y juegos como camas elásticas y mesas de ping pong.

La egipcia Dara Ismail, procedente de la provincia de Menufiya (en el delta del río Nilo) e integrante de los Hermanos Musulmanes (grupo en el que militaba Mursi antes de ser elegido presidente, el 30 de junio de 2012), señaló en declaraciones a Efe que la jornada de hoy es una nueva ocasión para seguir defendiendo su voto y un gobierno civil elegido por el pueblo.

El profesor universitario Mohamed Ali, que lleva acampado más de un mes, también se expresó contra el golpe militar que el pasado 3 de julio derrocó a Mursi tras masivas protestas que pedían comicios anticipados.

"No nos moveremos de aquí hasta que vuelva Mursi y se restablezca la legitimidad. Nos defenderemos con lo poco que tenemos", aseguró a Efe Ali, que subrayó la "unión" de los partidarios del depuesto presidente durante un "Eid al Fitr" diferente al de otros años.

Frente a la protesta convocada por los Hermanos Musulmanes y otros grupos afines bajo el lema de "El Eid de la victoria", los opositores del presidente depuesto se congregaron hoy en la plaza Tahrir de El Cairo para participar en la oración colectiva y respaldar al Ejército.

El imán Gomaa Mohamed Ali fue el encargado de pronunciar el sermón, en el que se opuso a cualquier derramamiento de sangre y pidió el desmantelamiento de las acampadas islamistas por medios pacíficos.

Después de la oración apenas quedaron fieles en Tahrir, donde solamente había grupos de menores de edad que celebraban la festividad como en otras ocasiones.

Por su parte, las principales autoridades acudieron hoy a la mezquita de la Fuerza Aérea en la capital egipcia para iniciar el "Eid al Fitr".

Destacó la presencia del jefe de las Fuerzas Armadas, Abdel Fatah al Sisi; el presidente interino, Adli Mansur; el vicepresidente de Relaciones Exteriores, Mohamed el Baradei; el primer ministro, Hazem el Beblaui; y el titular del Interior, Mohamed Ibrahim.

Ayer, el primer ministro pidió a los islamistas que pongan fin "rápidamente" a sus protestas y aseveró que no habrá "marcha atrás" en la decisión de disolver las acampadas de Rabea al Adauiya y Al Nahda, a cuyos responsables acusó de incitar a la violencia.

Las autoridades han advertido en varias ocasiones de que van a desmantelar las acampadas, una operación que cada vez parece más probable, desde que ayer se dieran por finalizadas las gestiones diplomáticas.

Tras más de una semana de intensas gestiones de enviados internacionales, entre ellos el de Estados Unidos, William Burns, y el de la Unión Europea (UE), Bernardino León, la Presidencia egipcia culpó del fracaso de dicha mediación a los Hermanos Musulmanes.

En declaraciones a la prensa, el portavoz del Ministerio egipcio de Asuntos Exteriores, Badr Abdel Atim, precisó hoy que Egipto no se opone a la visita de delegaciones extranjeras siempre que se basen en el "respeto mutuo y la soberanía egipcia".

Según el portavoz, el titular egipcio de Exteriores, Nabil Fahmi, ha conversado últimamente por teléfono con 35 ministros de países africanos, árabes y asiáticos, además de EEUU y Rusia, para explicarles que "el Ejército intervino para responder a una demanda popular".