Si algo se le da bien, aparte de la natación, a la polifacética María Fernanda González, es comunicar.

Pero a la nadadora mexicana no le salieron las cosas el viernes en el mundial de natación de Barcelona, cayendo eliminada por tercera vez consecutiva de una prueba individual preliminar y, además, en su especialidad: los 200 metros espalda.

Tampoco le salieron fluidas las palabras al acabar la prueba. Fundida tanto en lo físico como en lo anímico, debió pausar en cuclillas, recogerse el pelo y secarse la cara antes de atender con rostro desencajado a los medios televisivos y tomar aire adicional en el vestuario.

Ya más recompuesta del mareo y con mejor aspecto, González analizó la carrera, en que acabó con un tiempo de 2:12:53 que solo le valió el 18vo lugar, dos por debajo del corte clasificatorio a las semifinales de la tarde.

"No salieron las cosas como yo quería. El tiempo no es malo ni nada. Subí un segundo y medio y, aunque no es lo esperado en un mundial (la estadounidense, ganadora de cuatro oros en Barcelona) Missy Franklin subió tres segundos de su mejor marca y está en una final. A veces uno en la mañana no se siente lo más óptimo y. pues así son los heats (preliminares). Desgraciadamente yo todavía no tengo el nivel de Missy, que se puede dar ese lujo, así que debo seguir trabajando y poniendo todo de mi parte", dijo, al tiempo que recuperaba fuerzas dando un bocado a una banana.

La originaria de Ciudad de México, que había confesado errores de estilo en sus dos anteriores competencias individuales, los 50 y 100 metros espalda, donde tampoco superó la ronda inicial, no repitió en esta ocasión la fallas en el toque que la habían condenado previamente, aunque valoró su influencia negativa en los 200.

"Me sentí bien en la carrera, demasiado bien incluso. Cuando saqué la cabeza del agua esperaba ver un mejor tiempo, sobre los 2:11, para clasificar. Lo di todo en la alberca y al final salí mareada, con el cuerpo hecho trizas, pero de eso se trata. Si hubiera estado más concentrada en los 100, sin cometer errores, quizás hubiera entrado con más confianza en los 200 y la historia hubiera cambiado. La factura me salió cara", consideró.

Pese al coraje expresado, González quiso pasar página cuanto antes para afrontar con garantías su última prueba en los relevos 4x100 del domingo y centrarse en próximos compromisos nacionales como serán los Juegos Centroamericanos de 2014 en Veracruz, el siguiente mundial en Kazán en 2015 y, cómo no, los Juegos Olímpicos de Río 2016.

"No puedo tirarme al suelo y hacerme la mártir. No me voy a morir ni me voy a retirar. Tengo fe en que va a salir porque he puesto el trabajo, estoy muy contenta con mis entrenadores y veo los resultados en mis otros compañeros, como la venezolana Andreina Pinto, quien está pasando a finales. Con el tiempo voy a ser igual que los que ganan medallas", concluyó González, aficionada también al interiorismo y que, de lo primero que hizo en Barcelona fue cambiar la distribución de los muebles de su habitación de hotel.

"Tenían las dos camas juntas y las separé, puse una mesa en medio y moví otro mueble", había revelado el lunes tras su eliminación en los 100 metros y aún confiada en recuperar su mejor forma en los 200.

González redobló con ese ánimo sus esfuerzos en los siguientes entrenamientos pero, apenas cuatro días después en su escenario predilecto, se vio incapaz de alterar el decorado.