Recién salida de la carrera preliminar de los 50 metros espalda el miércoles en el mundial de natación, donde acabó segunda, María Fernanda González seguía sin estar satisfecha.

A la nadadora mexicana, quien el lunes acabó en el 23er lugar la clasificación de los 100 metros espalda, tampoco le valía el crono de 29,17 segundos para avanzar a la semifinal de la tarde, pues finalizó 28va entre las 51 participantes.

Aunque con el objetivo real de luchar por un podio en los 200 metros del viernes, a González no le molestó tanto el resultado como un error que requerirá de urgente resolución por parte de su entrenador en el certamen, el británico Martin Wilby. "No estoy tan cansada como el otro día. Aunque no la tengo muy desarrollada, estoy contenta con la velocidad; pero tuve un mal toque. Estoy teniendo problemas con los toques aquí", lamentó la originaria de la capital mexicana, quien tenía ganas de competir cuanto antes tras su mal debut y atribuyó "a la ansiedad por llegar a la pared" la falla cometida. "Me estoy aventando demasiado pronto. Necesito ver mejor y pensar mejor la estrategia".

Espectadora de excepción de la carrera de los 1.500 metros libres en la jornada anterior, donde la estadounidense Katie Ledecky batió el record del mundo, González reveló su admiración por la joven prodigio, al tiempo que tomó inspiración de cara a conseguir algo grande en los 200 metros. "Fue impresionante la pequeña, logrando el récord con solo 16 años. Mis respetos: tiene un enorme futuro. Eso también te motiva porque te deja ver que la alberca está rápida y sí se puede", dijo.

La mexicana, más fondista que velocista, se siente confiada de cara al próximo reto. "Veo bien mi carrera. Estuve comprobando los ránkings y, en teoría, está fácil pasar a la semifinal si hago mi mejor marca".

Quien no pudo brillar la víspera del miércoles fue su compañero de entrenamientos en la universidad de Florida y amigo, Ryan Lochte, quedando el estadounidense fuera del podio en los 200 metros libres.

"Estuvimos hablando ayer por mensajes de texto hasta bien tarde, cuando me quedé dormida. Siempre nos apoyamos y espero verlo ahora en la piscina de calentamiento para darle ánimos y escuchar también sus consejos", dijo la nadadora.

"A veces, cuando entrenamos con los Gators, me cuestan algunos ejercicios: una vez debía contener la respiración durante largo rato, como los chicos, y le dije que no podía. Él me miró raro y me soltó: "Ándale, prueba otra vez". Y así lo hice, y pude. Gracias a él empujé un poco más mi límite y lo conseguí. Es un compañero increíble y me sirve de inspiración", se sinceró González, la única nadadora de México en clasificar al mundial con marca de clase A.