Iván García pasó a toda mecha por la zona mixta de prensa sin atender a preguntas, buscó refugio tras un panel, se sentó, y se llevó las manos a los ojos. Abatido, pausó unos segundos hasta levantarse y desparecer entre el tumulto de atletas y entrenadores, con aparente rumbo a una puerta lateral de las instalaciones de la piscina municipal de Barcelona.

El tapatío, visiblemente frustrado tras acabar quinto en la última final de clavados del mundial de natación, la plataforma individual, escenificó así lo que vendría a entenderse como una salida por la puerta chica del certamen, al que había llegado como firme aspirante a medalla junto a su compañero, Germán Sánchez.

Este finalizó un poco mejor que su temperamental amigo la final del domingo, quedando cuarto, a 2.20 puntos del tercer lugar del podio que finalmente ocupó el alemán Sasha Klein con 508.55 unidades. La medalla de oro fue para el chino Qiu Bo con 581.00, mientras que la plata se la llevó el estadounidense David Boudia con 517.40 puntos. Exactamente el mismo cajón que deparó el anterior mundial de Shanghai 2011.

"Siento que lo pudimos hacer mejor, pero por algo pasan las cosas. Sé que nos va a llegar la oportunidad. En diciembre me operaron el hombro y por momentos no imaginaba estar aquí. Ahora toca seguir trabajando para conseguir un mayor grado de dificultad y atacar con fuerza el ciclo olímpico", dijo Sánchez, quien se autoculpó del fallo fatídico en un clavado de la final de sincronizados, disputada hacía justo una semana. La dupla también rozó entonces el podio pero finalizó cuarta, incapaz de replicar la plata de Londres 2012.

Pese a no cosechar esta vez premio para México, ambos clavadistas demostraron por momentos estar al nivel de los mejores; e incluso García mereció la tercera mejor marca de la final en su penúltimo salto, puntuando en 104.55, para amenazar con colarse en el podio.

"Germán falló. Acá no nos escondemos, y yo también fallé", reconoció el entrenador Iván Bautista quien, pese a llegar a Barcelona con la sensación de que sus chicos "me quedaron a deber" con el bronce cosechado en la reciente universidad de Kazan, se fue del mundial con una sensación muy distinta. "Estoy satisfecho con el trabajo de mis atletas. Desgraciadamente, Iván falló el primer clavado y, con esa desventaja, ante estas figuras, es difícil. Él tenía para buscar la medalla pero, en un balance general, estuvo muy bien. Tengo dos guerreros y creo que en este ciclo olímpico van a dar un buen espectáculo", vaticinó.

El preparador, quien consiguió que otro de sus discípulos, Alejandro Chávez, se llevara el bronce en los saltos de trampolín de un metro y consideró que "los jueces castigaron un poco a mis chicos, especialmente en los tres giros al frente", insistió en el balance positivo del mundial. "México necesita de héroes, y este certamen figuró con mejores resultados que en Shanghai: tres bronces y tres cuartos lugares que estuvieron muy cerca. Me llevo a dos campeones sin corona, porque la medalla en sincronizados estaba también", insistió.

Las 11 medallas de México en la historia de los mundiales hasta la fecha, una de oro, dos de plata y ocho de bronce, pertenecen todas a la disciplina de los clavados.

Bautista, quien aseguró no estar preocupado por recuperar psicológicamente a sus pupilos, subrayó que el objetivo es tener a ambos al máximo potencial en 2015, ya con Río de Janeiro 2016 en el horizonte. "A Germán le felicité. Iván tenía la medalla pero hay que saber perder. Yo me uno a él como un perro guardián. Perdimos todos. Pero la olímpica es la que vale", proclamó.