La fascinante cadena de conciertos que han ofrecido esta tarde-noche en el Kursaal donostiarra los músicos que acompañaban a John Zorn en su aventura del Masada Marathon explican las ganas del Heineken Jazzaldia por este proyecto de uno de los músicos imprescindibles del jazz contemporáneo.

Era una de las grandes apuestas del Festival para su 48 edición, que en esta cuarta y penúltima jornada ha tenido en la Plaza de la Trinidad a la sugerente China Moses y a la personalísima Buika.

El Festival confirmó ya el pasado año, incluso antes del comienzo de la 47 edición, que en 2013 Zorn acudiría al Jazzaldia con una actuación especial, gestada con motivo de su 60 cumpleaños, la única de estas dimensiones que se iba a ver en Europa. Así que la expectación era máxima y el auditorio se ha llenado.

Y afortunados los que han presenciado una de la propuestas más asombrosas que han pasado por ese escenario, con actuaciones de unos veinte minutos por grupo y cambios rapidísimos que apenas daban tiempo a asimilar el concierto anterior cuando ya comenzaba el siguiente.

El resultado ha sido una combinación de riesgo y portento, de fuerza a distintos niveles, de variedad y brillantez, de músicos increíbles que han dado a este Festival el maratón más placentero y menos fatigoso en que alguien pueda embarcarse.

Empezaba con el Masada Quartet, diálogo estupendo y al unísono de John Zorn al saxo alto y Dave Douglas a la trompeta, y seguían la pianista Sylvie Courvoisier y Mark Feldman, la imaginación sobre la base de la formación clásica.

El Banquet of the Spirits que los sustituyó estuvo espectacular, con un Shanir Blumenkranz pasando del contrabajo al gimbri para que luego todo subiera in crescendo cuando acometió un enérgico final con el bajo eléctrico.

Tammy Scheffer, Ayelet Gottlieb, Malika Zarra y Sofia Rei fueron el relevo recorriendo con sus voces diversos vericuetos vocales, con los que rompieron la poderosa línea marcada hasta ese momento.

Lo del grupo Bar Kokhba fue absolutamente sublime, con un Marc Ribot inmenso agazapado sobre la guitarra y el no menos inmenso Cyro Baptista que no daba abasto a la percusión y que ya se había empleado a fondo con los Banquet of The Spirits.

David Krakauer hizo una entrada de casi asustar con un estridente clarinete que, en contra de esa primera impresión y con el sonido, del bueno, comiéndose la sala, se encaminó por atrayentes derroteros.

Después vino el descanso en el Kursaal, incompatible en esta jornada con la Trinidad, donde el público ya se empezaba a acomodar cuando el Masada Marathon iniciaba la segunda parte.

Magistral como la primera, según muchos de los que lo presenciaron, y con un apoteósico final del Electric Masada, que llevo de nuevo al escenario a John Zorn, Marc Ribot y Cyro Baptista, entre otros músicos, todos ellos como el resto de los grupos vinculados a la casa de discos Tzadik, fundada por Zorn.

En "la Trini", China Moses, hija de la gran Dee Dee Bridgwater, abría la velada con su voz cálida y versátil acompañada por el pianista francés Raphael Lemonnier, con quien ha repasado temas del disco "This one is for Dinah", dedicado a la cantante Dinah Washington, y de "Crazy blues", que editó el pasado año.

Moses, que nació en Los Ángeles en 1978 y reside en París, es muy popular en Francia como presentadora de televisión, una faceta que en cierto modo ha ejercido en esta velada al comentar sus canciones, cada una con una pequeña historia detrás.

"Why Don't You Do Right", que siguió a la apertura con "Resolution Blues", se la ha dedicado a esas mujeres que no se emparejan precisamente con el hombre adecuado.

Continuó con "Dinah's Blues" y "Cherry Wine". Luego habló de lo que es estar orgullosa de estar enamorada y fue el turno de una sentida y muy bella "Juts Say I Love Him".

Cantó también "Crazy Blues" y con "Hot Stuff", el éxito de Donna Summer, caldeó el ambiente. "Work Song" fue el adiós y con "More Over" volvió para el bis y para dar paso a Buika, recibida con grandes aplausos por los numerosos fans que llenaban la plaza.

Buika ha repartido su actuación entre la copla y sus versiones flamencas, con temas de todos sus trabajos, de "Mi niña Lola" a "La noche más larga" y con una versión de "Santa Lucía" de Miguel Ríos, que dedicó a San Sebastián y atrajo la lluvia al momento

Un chaparrón de poco minutos que se cobró algunos abandonos. A los que se quedaron con ella, Buika les regaló, entre otros, su recreación de la preciosa "Ojos verdes".

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Ana Burgueño