Exhausto y agobiado tras más de una década como estandarte del fútbol de Estados Unidos, Landon Donovan necesitaba un descanso.

Durante cuatro meses a finales del año pasado, el fútbol era lo que menos preocupaba al máximo goleador estadunidense de la historia. Dedicó tiempo a su familia y amigos, compensó todos esos días festivos en que no estuvo con ellos, viajó a sitios lejanos y disfrutó el estar alejado de los reflectores.

En algún momento, redescubrió su amor por ese juego del que tanto quería alejarse.

El rejuvenecido Donovan es la razón por la que los estadunidenses llegaron a la final de la Copa Oro de la CONCACAF, que se juega el domingo, en la que enfrentarán a Panamá. En cinco juegos ha anotado igual número de goles, comparte el liderato en ese rubro y tiene siete pases para gol. Esas 12 dianas son una más de las que ha anotado la escuadra de Panamá. La selección estadounidense encabeza el torneo con 19 anotaciones.

"He disfrutado mucho", dijo Donovan el sábado. "Me ha gustado ayudar a los jóvenes. He disfrutado el formar parte de un equipo donde en realidad no hay egos. Me siento muy emocionado por esta oportunidad. Ha sido muy divertido estar en este grupo".

Donovan no se divertía mucho en diciembre pasado, cuando ayudó al Galaxy de Los Ángeles a ganar su segundo título consecutivo en la MLS.

Desde que fue calificado "el mejor jugador que ha tenido Estados Unidos" tras anotar dos goles en la Copa del Mundo de 2002, ayudando a que su selección tuviera una sorprendente actuación que la llevó a cuartos de final y ganándose el nombramiento como el mejor futbolista joven del torneo, nada de lo que Donovan hiciera era suficientemente bueno. En el Mundial de 2006, aunque todo el equipo tuvo una pésima actuación, toda la crítica se centró en él.

Cuatro años después volvió a ser el héroe al anotar un espectacular gol contra Argelia en tiempo de compensación que llevó a los estadunidenses a la ronda clasificatoria sólo para recibir más comentarios negativos cuando su escuadra cayó ante Ghana.

Para cuando el Galaxy levantó el trofeo de campeón, él estaba, con toda razón, agotado tanto física como mentalmente y no estaba seguro si quería seguir en el juego.

Aunque el Galaxy le autorizó a tomar el tiempo que necesitara para reponerse, el entrenador de Estados Unidos, Jurgen Klinsmann, no fue tan comprensivo. Lo sacó de la alineación durante las eliminatorias y dijo que tenía que ganarse su lugar en el equipo. Cuando finalmente pensó que Donovan estaba listo para regresar, señaló que esperaba que fuera mejor de lo que había sido antes de tomar su sabático.

"Fue su decisión tomar un receso. Fue su decisión guardar un poco de distancia", dijo Klinsmann el sábado. "Sabía que para volver a este grupo tenía que trabajar duro y tener buen desempeño".

"Por los logros que ha alcanzado, la exigencia para él es mayor que para otros", agregó. "No acepto nada menos y él aceptó el reto".

En su juego de regreso con la selección, luego de 11 meses de ausencia, anotó dos goles en un partido amistoso contra Guatemala y se convirtió en el primer estadunidense en romper la marca de 50 goles. Su actuación en la Copa Oro ha sido impresionante, ya que ha anotado o dado pases para gol en cada uno de los juegos.