El casillero de Alex Rodríguez en un rincón del camerino de los Yanquis está lleno con cuatro cajas de cartón con bates, una docena de camisetas, un suspensorio, dos gorras de béisbol y cuatro libros.

Rodríguez, quien cumplió 38 años el sábado, también está de cierta manera arrinconado en estos días.

Los Yanquis lo consideran una molestia y se refirieron a él como el "señor Rodríguez" en tres ocasiones en un comunicado de prensa reciente.

La tensión, sin embargo, palidece cuando es comparada con lo que está ocurriendo actualmente en las oficinas de Grandes Ligas. Se espera que en cualquier momento Rodríguez reciba una suspensión prolongada que podría dejarlo fuera del béisbol de manera indefinida o quizá incluso permanentemente.

Y la investigación de las mayores sobre los posibles vínculos entre Rodríguez y una clínica de Florida acusada de distribuir sustancias dopantes ni siquiera es la fuente primaria del deterioro de la relación. Los Yanquis le deben poco menos de 95 millones de dólares hasta 2017, y él ha estado fuera de acción toda la temporada después de una cirugía de cadera en enero.

Después de una semana de mucho drama, críticas y entrevistas de radio, parece que Rodríguez está a punto de pasar a la historia de los Yanquis como lo hicieran Dave Winfield, Kevin Brown, Randy Johnson y Carl Pavano, en lugar de hacerlo con los honores recibidos por Babe Ruth, Lou Gehrig, Joe DiMaggio y Yogi Berra.

El día que llegó al equipo en febrero de 2004 después de una gran negociación con Texas, el tablero de anuncios afuera del Yankee Stadium proclamó: "A Rod, Bienvenido a NY".

Ahora, el mensaje de los Yanquis es algo así como: No queremos verte nunca más.

Durante una conferencia telefónica con la gerencia para discutir el tratamiento de su lesión de muslo, A-Rod insistió en tener al teléfono a uno de sus abogados, y luego dijo que "sólo quiero asegurar que todo sea documentado apropiadamente".

Después de su tercer fracaso consecutivo en la postemporada, Nueva York parece no tener prisa en que regrese A-Rod. Cada día de postergación significa que gran parte de su salario diario de 153.005 dólares es pagado por un seguro.

Durante gran parte de su carrera, a Rodríguez le ha molestado jugar un papel secundario ante el torpedero de los Yanquis, Derek Jeter, preguntándose porqué su compañero de equipo recibe halagos y él enfrenta una mezcla de antipatía y desprecio.

Jeter se lesionó un cuádriceps y se le permitió rehabilitarse con el equipo de Grandes Ligas.

Rodríguez se lastimó un cuádriceps y fue enviado a las instalaciones de ligas menores en Tampa, Florida, como si hubiera sido un estudiante malcriado enviado como castigo a la oficina del director de la escuela.

A donde quiera que va, ocurre un incidente embarazoso.

"Así es esto", comentó el primera base de los Yanquis, Mark Teixeira. "La industria del entretenimiento, ¿cierto?", agregó.

Se suponía que este sería el mejor momento en la carrera de Rodríguez, cuando dejara su marca en la historia. Quinto lugar en la lista de cuadrangulares con 647, se dirigía a superar a Willie Mays (660), Babe Ruth (714), Hank Aaron (755) y Barry Bonds (762) y a convertirse en el líder de todos los tiempos.

Sólo Ruth había bateado más cuadrangulares que Rodríguez antes de cumplir 38 años.

Pero ha estado en seis ocasiones en la lista de inhabilitados en seis temporadas por lesión de cuádriceps derecho (2008), cirugía de cadera derecha (2009), lesión en pantorrilla izquierda (2010), cirugía de rodilla derecha (2011), fractura de la mano izquierda (2012) y cirugía de cadera izquierda (2013), y ahora parece lejana la posibilidad de que alcance la marca de Bonds.