Al menos tres personas han muerto y cuatro han resultado heridas en un atentado suicida con coche bomba contra la embajada de Turquía en Mogadiscio, informaron a Efe vecinos de la capital somalí, testigos del suceso.

Según las fuentes, residentes en el distrito capitalino de Hodan, donde acaeció el atentado, el ataque se cobró las vidas de al menos un turco y un civil somalí, además de la del propio asaltante.

Las fuentes añadieron que, entre los heridos, hay al menos dos turcos y dos somalíes.

La milicia fundamentalista islámica somalí Al Shabab se atribuyó la autoría del atentado a través de su cuenta en Twitter: "Fuerzas muyahidín en Mogadiscio acaban de llevar a cabo una operación cuyo objetivo era un grupo de diplomáticos turcos en el distrito de Hodan".

"Los turcos son parte de un grupo de naciones que dan apoyo al régimen apóstata (en referencia al Gobierno de Somalia) e intentan suprimir el establecimiento de la 'sharia' (ley islámica)", agregaron los integristas.

Asimismo, Al Shabab aseguró haber "perpetrado un ataque directo contra el frágil régimen y sus socios", y negó que ninguno de sus hombres pereciera en el atentado, cuya cifra de víctimas situó en al menos seis turcos muertos y más de 15 heridos, la mayoría de esa nacionalidad.

En los últimos meses, Al Shabab ha atentado contra objetivos simbólicos en los esfuerzos de reconstrucción del país africano, como las tropas de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM), o el recinto de la ONU en la capital somalí, en un ataque en el que murieron al menos 15 personas.

Ahora ha sido el turno de Turquía, muy activa en la reconstrucción de la capital somalí, con vuelos regulares de Turkish Airlines entre Mogadiscio y Estambul, y uno de los primeros países en acreditar una delegación diplomática desde la caída del régimen de Mohamed Siad Barré a principios de los 90.

A pesar de los avances logrados el año pasado en el terreno político, Somalia se encuentra todavía inmersa en un prolongado y complejo conflicto armado.

Las tropas de AMISOM, el Ejército somalí, las Fuerzas Armadas etíopes y varias milicias pro gubernamentales combaten a Al Shabab, la milicia fundamentalista islámica dominante desde 2006.

Al Shabab, que anunció en febrero de 2012 su unión formal a la red terrorista Al Qaeda, lucha supuestamente para instaurar un estado islámico de corte wahabí en Somalia.

Aunque las tropas aliadas arrebataron a finales del pasado septiembre a los fundamentalistas su mayor bastión, la ciudad costera sureña de Kismayo, los radicales todavía controlan buena parte del centro y el sur de Somalia, donde el frágil Ejecutivo del país aún no termina de imponer su autoridad.

Somalia vive en un estado de guerra y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un gobierno medianamente efectivo y en manos de milicias radicales islámicas, señores de la guerra que responden a los intereses de un clan determinado y bandas de delincuentes armados.