Tras meses de silencio en torno al mayor escándalo político de China en décadas, el juicio a Bo Xilai, exsecretario del Partido Comunista (PCCh) en Chongqing (centro), puede celebrarse en cuestión de semanas, quizá días, bajo la acusación de malversar 3,8 millones de dólares (2,9 millones de euros).

Según avanzó hoy el diario "South China Morning Post" en un artículo que revela el contenido de reuniones internas de cargos del PCCh, Bo será juzgado "pronto" en el Tribunal Popular Intermedio de Jinan, capital de la provincia de Shandong (este), a cientos de kilómetros del centro del escándalo.

Alejar el escenario de un juicio es una práctica habitual en procesos a altos cargos chinos acusados de corrupción para intentar reducir posibles presiones políticas a los jueces.

Según el diario hongkonés, Bo, exministro de Comercio y hasta el escándalo uno de los favoritos a ascender a los puestos más altos del régimen, afrontará cargos de soborno, malversación y abuso de poder, en un juicio en el que la vista podría ser pública.

El antiguo dirigente fue destituido en marzo de 2012, poco después de que su "número dos" en Chongqing, Wang Lijun, revelara que la esposa de Bo, Gu Kailai, había asesinado al empresario británico Neil Heywood, delito por el que en agosto pasado fue condenada a muerte, aunque la pena puede ser conmutada a cadena perpetua en dos años.

Gu envenenó a Heywood en un hotel de Chongqing, según ella después de que éste amenazara de muerte a su hijo, Bo Guagua, quien reside actualmente en Estados Unidos.

Wang, quien llegó incluso a pedir asilo -sin éxito- en un Consulado de Estados Unidos en China, fue, por su parte, juzgado en septiembre de 2012 y condenado a 15 años de prisión por soborno, traición y abuso de poder.

Bo, cuyo gobierno en Chongqing se hizo popular por su lucha contra las mafias locales y la adopción de ideologías y estéticas maoístas, no ha sido visto en público desde hace casi año y medio, aunque se cree que está en una prisión de las afueras de Pekín en la que suelen ser internados altos cargos condenados por corrupción.

Aunque la malversación por la cantidad de dinero por la que podría ser juzgado es un delito penado hasta con la muerte según el sistema legal chino, abogados del país asiático señalaron la posibilidad de que Bo eluda la pena capital, dado su alto perfil y sus similitudes ideológicas -ambos conservadores y "maoístas"- con el actual presidente chino, Xi Jinping.

"Bo y Xi son muy parecidos, puede ser que le condenen a 15 o 20 años, como mucho cadena perpetua", señaló a Efe el abogado de derechos humanos Pu Zhiqiang.

Pu destacó que el caso es "más un asunto político que judicial", y que el proceso, envuelto en secretismo desde la llegada al poder del nuevo Gobierno de Xi Jinping, está "estrictamente controlado".

Analistas citados por "South China Morning Post" señalaron hoy que el régimen comunista desea dar carpetazo al caso antes de que se celebre el siguiente plenario anual del Congreso del PCCh, probablemente en octubre.

"Bo es un asunto pendiente en la Historia, y puede interferir en la reunión", señaló al diario el analista político Chen Ziming.

El congreso del pasado año, en el que Xi asumió el liderazgo del Partido, quedó ensombrecido e incluso tuvo que ser atrasado unos meses por el gran alcance del escándalo Bo Xilai.

De confirmarse el juicio, Bo será el alto cargo comunista de más alto nivel que comparece ante los tribunales chinos desde que el exsecretario del PCCh en Shanghái, Chen Liangyu, fuera condenado a 18 años de prisión por prácticas corruptas, en abril de 2008.

A principios de este mes, el exministro chino de Ferrocariles Liu Zhijun recibió una pena de muerte suspendida por dos años (conmutable a cadena perpetua) por aceptar sobornos por valor de 64,6 millones de yuanes (10 millones de dólares, 7,9 millones de euros).