El centrocampista Landon Donovan marcó dos goles y lideró el ataque de Estados Unidos, que se impuso por 3-1 a Honduras en el primer partido de las semifinales de la duodécima edición de la Copa Oro de la Concacaf.

Estados Unidos, que logró su noveno pase a la final, quinto consecutivo, tendrá como rival al ganador entre las selecciones de México y Panamá.

Si gana México, actual campeón, el clásico entre las dos mejores selecciones de la Concacaf sería el sexto en la final del torneo, tercero consecutivo, mientras que si lo hace Panamá, se enfrentarían por segunda vez.

La final se jugará el próximo domingo en el Soldier Field, de Chicago.

Estados Unidos, con un Donovan en su mejor forma, cumplió con los pronósticos y fue muy superior a una Honduras que volvió a mostrar una gran inconsistencia en su juego y, sobre todo, inseguridad y concentración en la defensa.

Precisamente dos indecisiones y falta de coordinación entre los defensores hondureños fueron los que generaron los primeros goles de Estados Unidos que, a falta de los que consiga en la final, ya ha logrado 19, su mejor marca en las doce participaciones que tiene en la Copa Oro.

El primer gol del partido llegó al minuto 11 en una excelente combinación al primer toque en el centro del campo que permitió a Landon Donovan ponerle un balón filtrado a Eddie Johnson, que salió por Chris Wondolowski, y no perdonó con un potente disparo que batió al guardameta Catracho Donis Escober.

El segundo se dio a los 27 minutos y tuvo como protagonista a Donovan, que de nuevo demostró ser el mejor jugador sobre el césped del Cowboys Statium.

Donovan recibió un balón por alto dentro del área hondureña por parte de Alejandro Bedoya, tuvo tiempo para controlarlo con el pecho, bajarlo y con la punta del pie derecho lo remató para batir por bajo a Escober.

Estados Unidos se fue al descanso con la ventaja y la sensación de ser mucho más equipo que Honduras, que no inquietó para nada la portería de Nick Rimando.

En Honduras entraron para la segunda parte Marvin Chávez y Jerry Palacios, que le dieron otra mentalidad ofensiva al equipo.

Se notó de inmediato cuando al minuto 51 Chávez saco un tiro indirecto y su centro fue rematado perfecto de cabeza por el defensa Nery Medina para conseguir el gol Catracho, que los metía de nuevo en el partido.

Pero una vez más la falta de concentración de la defensa hondureña permitió a Estados Unidos realizar otro contraataque por la banda derecha con Bedoya como protagonista y su centro encontró de nuevo a Donovan para marcar a placer el 3-1.

El gol, quinto de Donovan en el torneo, que lo pone al frente de la clasificación de goleadores junto a su compatriota Chris Wondolowski y el panameño Gabriel Torres, cayó como un jarro de agua en el ánimo de los jugadores Catrachos, que intentaron reaccionar pero ya no pudieron.

Donovan, de 31 años, fue sustituido en el minuto 72 por Wondolowski y se fue al banquillo con una cuenta parcial de 18 tantos en la Copa Oro.

El encuentro entre Estados Unidos y Honduras fue el sexto en la competición de la Concacaf, primero desde las semifinales del 2009, con cinco triunfos para el equipo estadounidense y sólo un empate (0-0), que se dio en la final del 1991, que los anfitriones del torneo ganaron en la serie de penaltis por 4-3.

Ficha técnica:

3. Estados Unidos: Nick Rimando; Michael Parkhurst, Clarence Goodson, Matt Besler, Damarcus Beasley; Kyle Beckerman (m.67, Mix Diskerud), Alejandro Bedoya, Stuart Holden, José Torres (m.67, Brek Shea); Landon Donovan (m.72, Chris Wondolowski) y Eddie Johnson. Seleccionador: Jürgen Klinsmann.

1. Honduras: Donis Escober; Osman Chávez, Nery Medina, Juan García, Brayan Beckeles; Edder Delgado, Alexander López (m.46, Jerry Palacios), Jorge Aaron Claros; Diego Reyes (m.46, Marvin Chávez), Andy Najar y Roger Rojas (m.68, Rony Martínez). Seleccionador: Luis Fernando Suárez.

Goles: 1-0, m.11: Eddie Johnson. 2-0, n.27: Landon Donovan. 2-1, m.51: Nery Medina. 3-1, m.52: Landon Donovan.

Árbitro: El costarricense Walter Quesada.

Incidencias: Primer partido de las semifinales de la duodécima edición de la Copa Oro de la Concacaf que se disputó en el Cowboys Stadium, de Arlington (Texas), ante más de 80.000 espectadores.