Hace un año, Sebastian Coe trabajaba a marchas forzadas en los últimos preparativos para los Juegos Olímpicos de Londres.

Había numerosas preguntas sin respuesta: ¿Podría el sistema de transporte soportar la gran demanda por parte de los visitantes? ¿Transcurriría la ceremonia de inauguración sin problemas? ¿Funcionarían los planes para garantizar la seguridad? ¿Cooperarían las condiciones meteorológicas?

Ahora, cuando se acerca el aniversario de los Juegos, Coe está mucho más relajado. Luce también bronceado y puede mirar atrás con una perspectiva diferente sobre la exitosa celebración deportiva que pareció unir a Gran Bretaña en una fiesta de banderas que se agitaron durante un par de semanas.

"Siento un alivio colosal", dijo Coe.

Con un encuentro internacional de atletismo, que dura dos días y ha sido denominado "Juegos de Aniversario", Gran Bretaña recordará la fiesta del año pasado, el 26 y 27 de julio, en el Estadio Olímpico. Coe, ex mediofondista, estará disfrutando ese encuentro como un mero espectador. Ello es mucho más fácil que haber sido el jefe del comité organizador de Londres 2012.

"Puedo sentarme en el estadio, para ver las competiciones de atletismo, sin esperar que Paul Deighton (el director general del comité organizador) se siente junto a mí y me pase el BlackBerry para que me informen 'presionamos el botón equivocado, no se izaron bien las banderas en Hampden Park y ahora las jugadoras han abandonado la cancha durante 40 minutos", dijo Coe.

Se refería a una confusión bochornosa durante el partido de fútbol de mujeres en Glasgow, Escocia, dos días antes de la inauguración formal, cuando los organizadores mostraron por error la bandera surcoreana en la pantalla del estadio, en un partido de Corea del Norte. Las futbolistas norcoreanas se negaron a volver a la cancha durante casi una hora.

Ahora que ese tipo de errores es cosa del pasado, Coe dice que paladea los buenos recuerdos.

"Mi sentimiento principal todavía es el de decir, 'gracias a Dios que salimos adelante y no decepcionamos a la gente''', manifestó. "¿Qué haría hoy de un modo diferente? La respuesta es, 'no lo sé, de verdad'. No creo que haya algo que haríamos diferente".

El encuentro atlético incluirá el regreso a Londres por parte del astro jamaiquino Usain Bolt y de dos campeones olímpicos británicos, Mo Farah (5.000 y 10.000 metros) y Jessica Ennis (heptatlón). Será la primera competición en el estadio desde los Juegos Olímpicos, y los organizadores esperan que el encuentro evoque parte de la magia vivida hace un año.

"Espero que esto traiga a la memoria de la gente lo ocurrido hace unos meses, cómo era Londres, cómo disfrutaron esto, cómo sus niños querían unirse a clubes deportivos", dijo Coe. "Creo que es un momento grandioso".

A un año de distancia, Coe mira con ojos distintos toda la experiencia de organización de Londres 2012. En su cargo, él mismo se sintió como un competidor que se preparaba para unos Juegos, algo que ya había vivido cuando fue bicampeón olímpico de los 1.500 metros.

"Estábamos muy cerca de esto", dijo. "No teníamos miedo, pero sí estábamos en una especie de caldero todo el tiempo. Ahora, si caminas con la calle, cinco pasos detrás de mí, te sorprenderás por las conversaciones que se siguen dando. La gente habla de cómo pasó los Juegos, de cuál fue su experiencia".

Un tema de conversación en Gran Bretaña sigue siendo el "legado" de los Juegos. Muchos se preguntan si éstos fomentaron la participación de los británicos en actividades deportivas y públicas. Hasta ahora, de acuerdo con varios estudios, los resultados son mixtos, aunque Coe considera que la situación ha mejorado.

"Creo que hemos avanzado muchísimo desde el lugar donde estábamos hace un año", opinó. "El reto auténtico consiste en conservar esa mentalidad".

Coe destacó la victoria reciente de Andy Murray en Wimbledon — la primera de un británico en este torneo en 77 años — como un hito y una inspiración que no deben evaporarse.

"Tenemos que capturar esos grandes momentos de los británicos", dijo. "Sólo espero que la LTA (la Asociación de Tenis) y otras organizaciones sepan realmente lo que Andy Murray hizo. No debemos permitir jamás que un suceso transcurra sin hacer todo lo que podamos por hacer que ese momento derive en que más chicos jueguen. Eso es un gran momento para la historia de este país".

Coe fue nombrado el año pasado por el primer ministro David Cameron al frente de una comisión que supervisará ese legado. El ex atleta dice que ha cumplido con las metas en el primer año y ha llegado el momento de entregar la estafeta a alguien más.

"Esto necesitaba hacerse en el primer año", dijo. "No debería estar sentado aquí a perpetuidad. No soy una orquesta de un solo hombre".

Coe tiene ahora un nuevo empleo, como jefe de la Asociación Olímpica Británica. Sigue también como vicepresidente de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) y es uno de los principales contendientes para reemplazar al titular de ese organismo, Lamine Diack, cuando deje el cargo en 2015.

Sobre los próximos dos Juegos Olímpicos, los de invierno en Sochi, Rusia, en 2014, y los de verano en Río de Janeiro, en 2016, Coe puede dar una opinión autorizada. Ambos enfrentan desafíos. Sochi deberá lidiar con las amenazas de seguridad planteadas por los insurgentes islamistas en la región, y Río deberá sobreponerse a varios retrasos.

"Creo que saldrán bien", auguró Coe.

Río, la primera ciudad sudamericana que organiza los Juegos, será objeto de comparaciones inevitables con Londres. Mientras que los preparativos para los Juegos de 2012 fueron relativamente tersos, sin crisis, Río tiene problemas para cumplir con la agenda.

"Instintivamente, creo todavía que Río realizará unos Juegos muy buenos", dijo Coe, quien viajará a Brasil en octubre para hablar con el comité organizador sobre qué puede ocurrir en los próximos dos años. "Serán diferentes. Habrá una expectativa distinta. Siempre las hay, en cada Olimpíada. Algunas son probablemente más difíciles. El COI les dirá en privado que algunos preparativos son un poco más complicados".

En un momento en que Estambul, Madrid y Tokio pujan por los Juegos de 2020 durante una época de incertidumbre política y económica a nivel global, Coe dijo que las Olimpíadas son suficientemente fuertes para adaptarse a los retos.