Pongan a Salman Rushdie, Martin Amis e Ian McEwan en el mismo escenario y esperen una noche de arte mayor y humor infantil, de lectura, escritura y Christopher Hitchens.

Y de sexo histérico.

Los tres astros de la literatura, todos sesentones y amigos desde hace unas tres décadas, se presentaron juntos el lunes en el 92nd Street Y de Manhattan. Amis y McEwan estuvieron allí para leer fragmentos de sus más recientes novelas, ambas a la venta en edición de bolsillo. Rushdie estuvo a cargo de presentarlos y de una sesión de preguntas y respuestas.

Los tres se vistieron con estilo pero cómodos — sin chaqueta ni corbata — e intercambiaron elogios, palabrotas y recuerdos del pasado. Rushdie mencionó un viejo juego que les gustaba jugar: tomar títulos con la palabra "amor" y sustituirla por "sexo histérico", como "El sexo histérico es cosa de muchos esplendores" o "¡Para! En nombre del sexo histérico". Rushdie también bromeó sobre el Premio Booker Prize (Rushdie y McEwan lo han ganado; Amis no) y sobre el legado de Amis como uno de los grandes jóvenes rabiosos de Gran Bretaña, "arruinando y perturbando" la ficción de su país, como solía quejarse el viejo guardián.

Amis leyó algunos extractos de "Lionel Asbo", su versión distópica de la Gran Bretaña del siglo XXI, y McEwan le siguió con un extenso pasaje de "Sweet Tooth", una novela de espionaje y excursión literaria. Las preguntas del público, presentadas en fichas, fueron desde asuntos letrados como el papel de narradores poco fiables en la ficción hasta una indecencia del ayer, cuando McEwan supuestamente conoció a una mujer y de inmediato le hizo una propuesta vulgar.

Su encuentro fue "infructuoso", le aseguró McEwan a los presentes. "Nunca intenté de nuevo".

Amis, un mujeriego más exitoso en su época, agregó con una sonrisa de suficiencia: "Yo nunca hice nada como eso".

Al principio, Rushdie hizo referencia a una "cuarta persona desaparecida", su difunto amigo Hitchens, quien murió de cáncer en el 2011. Durante la sesión de preguntas y respuestas, Rushdie apuntó que varias preguntas del público indagaban sobre el indómito ensayista y comentarista y cómo los escritores pensaban que sería recordado.

Amis observó que mientras Hitchens era conocido por sus comentarios políticos, espera que perdure en el recuerdo como un "fenómeno literario", y ojalá, dijo, por lo "eccéntricas" que eran sus visiones políticas. (Hitchens fue el raro autor que expresó palabras de admiración por Karl Marx y la Guerra de Irak). McEwan calificó a Hitchens como un "orador fantástico" y como una persona "increíble en el arte de la conversación". Recordó cómo pasó sus últimas horas determinado a completar un ensayo de 3.000 palabras sobre el escritor G.K. Chesterton.

"Fue tan doloroso", dijo McEwan de Hitchens, y añadió que probablemente no vuelva a repetirse una vida y una "combinación de genes" como la suya.

Última pregunta. Dada la oportunidad, ¿qué libros les gustaría a los autores cambiar?

Amis dijo que no le molestaría tener una semana más para trabajar en la novela "Time's Arrow" ("La flecha del tiempo"), pero que de otro modo desdeña la idea de revisar trabajos viejos. McEwan confesó que su primer libro publicado, la colección de cuentos de 1975 "First Love, Last Rites", sufrió de un romance con comas. El autor se dejó llevar por las novelas de Samuel Beckett y la idea de usar comas en vez de puntos para terminar oraciones.

En ese momento, McEwan pensó que se había apuntado un triunfo en cuanto a "ingenio", explicó. "Ahora me parece que es el opuesto".