Nueve inmigrantes no autorizados que regresaron a México desde Estados Unidos y que ahora intentan volver al vecino país del norte por razones humanitarias fueron detenidos el lunes por las autoridades en la garita fronteriza de Nogales, Arizona.

Mohammad Abdollahi, organizador de la organización Dreamactivist.org, asociada con la Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes (NIYA, por sus siglas en inglés) confirmó que los jóvenes serían transportados al Centro de Detención de Florence, en la ciudad del mismo nombre en Arizona.

"Eso es exactamente lo que esperábamos", dijo Abdollahi. "Pero no que se tardarán 12 horas en decidir si una madre puede reingresar con su hijo".

Abdollahi explico que eso forma parte de una estrategia de la organización NIYA para infiltrar centros de detención y sacar a la luz más casos.

La entidad Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) dijo en un comunicado que no podía hablar sobre casos específicos.

"Según la ley, las personas que solicitan la entrada al país deben probar que cumplen los requisitos para hacerlo. Para demostrarlo, el solicitante debe hacer más que demostrar que no es inadmisible", dijo el portavoz Bill Brooks.

Por su parte, la Policía de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), la entidad encargada de la detención y traslado de inmigrantes en proceso de deportación, tampoco emitió una declaración.

Margo Cowan, la abogada del grupo, dijo el lunes por la mañana que si les negaban la entrada por razones humanitarias presentará una petición de asilo político para los jóvenes.

"Esto va a ser una decisión que tomará el gobierno (del presidente Barack) Obama, quizás no sea inmediata pero confío que será la correcta", dijo la abogada.

Con la solicitud, pueden ser detenidos o liberados bajo palabra, considerando que no son una amenaza para la sociedad, explico Cowan.

El mensaje de los jóvenes al presidente Obama es una crítica a la cifra récord de deportaciones registrada durante su gobierno y un llamado a que use sus poderes ejecutivos para asistir a las familias en la reunificación familiar.

Los jóvenes, parte de los llamados dreamers porque fueron traídos al país cuando eran niños, se presentaron hacia las 11 de la mañana en el puerto de entrada Morlie, en Nogales, Sonora, vestidos con togas de graduación verdes, azules y negras y pidieron que los dejaran entrar al país donde crecieron.

Del lado estadounidense, unos 60 manifestantes que los esperaban comenzaron a corear lemas en español: "Sin papeles, sin miedo" y en inglés, "Déjenlos salir".

La primera en ser detenida fue Claudia Amaro Escalera, de 37 años, que iba acompañada de su hijo Yamil, de 13 años, nacido en Estados Unidos. Yamil no fue detenido y se quedó en compañía de su abuela.

Amaro Escalera regresó a México hace 6 años después que su esposo fue deportado, pero vivió más de 20 años en el país, que considera suyo.

Antes de cruzar la frontera, Rosie Rojas, de 19 años y otra dreamer que creció en Tucson desde los 3 años, decidió sumarse al grupo para cruzar la frontera, dijo Felipe Vargas uno de los organizadores de NIYA.

La abogada Cowan planeaba solicitar el mismo permiso humanitario para ella.

"A último momento se nos acercaron tres jóvenes que querían venir con nosotros y les tuvimos que decir que no", dijo Vargas, porque no conocían sus casos.

"En este momento he recibido 100 correos de jóvenes que quieren hacer lo mismo", agregó.

Lizbeth Mateo, Lulú Martínez y Marco Saavedra son tres jóvenes que se autodeportaron en las últimas semanas para liderar está acción coordinada por la NIYA.

"No podemos pedirles que hagan algo que nosotros no estamos dispuestos a hacer", dijo Mateo en declaraciones antes de llegar a la frontera.

Mateo dijo que podría haber logrado que le aplazaran la deportación, pero prefirió autodeportarse en nombre de los jóvenes que salieron del país para buscar mejores oportunidades y los que fueron deportados.

"Estamos dándole una oportunidad al presidente Obama de hacer lo correcto. Siempre nos preguntan por qué no venimos legalmente, pues esta es la oportunidad de que él establezca ese proceso legal", agregó.

Miembros de NIYA como Mateo han participado en otros actos de desobediencia civil, uno de ellos en 2010 en la oficina del senador republicano John McCain. También han infiltrado centros de detención para dar a conocer casos de personas que enfrentan la deportación sin tener antecedentes penales.

Los jóvenes dijeron que si ahora los detienen planeaban aprovechar la oportunidad para hacer lo mismo en centros de detención en el estado de Arizona.

María Peniche y Adriana Gil Díaz podrían haberse beneficiado de la suspensión temporal de deportación que ofreció Obama, pero ambas regresaron a la Ciudad de México poco antes del anuncio, por lo que no cumplen los requisitos y su situación no está contemplada en la propuesta de reforma de las leyes de inmigración aprobada en el Senado.

La propuesta sólo incluye a jóvenes que fueron deportados y no tienen antecedentes penales, pero no a los que salieron del país por su propia voluntad.

Peniche, quien creció en Boston, Massachusetts, tenía la esperanza de continuar sus estudios universitarios, que en Estados Unidos eran muy costosos, pero tuvo que ponerse a trabajar.

"Le quiero dar un rostro y una voz a los inmigrantes indocumentados como yo", dijo Peniche.

Ceferino Santiago, de 20 años regresó a Oaxaca, México, después de haberse ido a los 13 años por la necesidad operarse de un oído, pero dejó a todos sus hermanos en Kentucky.

Luis Gustavo León, de 20 años, intentó reingresar a Estados Unidos seis veces por la frontera y lo deportaron en cuatro. León se fue a México hace dos años para continuar su educación universitaria, pero se le hizo difícil acostumbrarse al estilo de vida en México. Si logra regresar se reunirá con sus padres y hermanos que viven en Carolina del Norte.

"Sigo insistiendo porque mi familia sigue allá, porque aunque soy mexicano mi cultura es americana", dijo el joven.

León dijo que no tiene miedo y que enfrentará la detención mientras las autoridades migratorias deciden su caso.

"Mientras haya esperanza voy a luchar", dijo León. "Cuando me digan no se puede, ese día me voy a dar por vencido, pero no por vencido por completo. Voy a regresar a México y más adelante buscar una forma de regresar".