Se desinfló el español Miguel Ángel Jiménez, el líder de 49 años, y se hinchó nuevamente el globo de Tiger Woods en la tercera ronda del Open Británico para apretar la tecla de 'on' en la calculadora del Grand Slam: el estadounidense es segundo, a dos golpes del nuevo cabeza de torneo, el inglés Lee Westwood.

El cálculo que se elabora sobre Tiger, de 37 años, entraña que, a 18 hoyos del final del calvario de este Open en Muirfield (Escocia) -solo tres hombres caminan bajo el par-, atacará el domingo a su cuarta Jarra de Clarete y su decimoquinto título de Grand Slam. La cuenta quedó detenida en junio de 2008, hace ya más de cinco años.

Tiger ha hecho dos guiños: uno a su novia, la esquiadora Lindsey Vonn, pues a su lado y en Escocia el californiano se ha reencontrado con el amor y con su mejor 'swing'; y otro a su cuentakilómetros del Grand Slam, parado en 14, a cuatro del récord absoluto en poder de Jack Nicklaus.

El mejor jugador del mundo, que acaba de renovar contrato millonario con Nike, flota suavemente en Muirfield pese a las dificultades. Una de las más voluminosas es Lee Westwood, su compañero de partido hoy, quien no obstante le mandó un aviso serio de que él también está ante la gran oportunidad de su vida.

Westwood, ya con 40 años, se ha pasado gran parte de su vida profesional ganándolo casi todo, pero buscando un título de Grand Slam que se la resbalado entre los dedos. El inglés, en los últimos cinco años, ha quedado en siete ocasiones en el tercer puesto y fue segundo en el 'British' de 2010 detrás del campeón, Louis Oosthuizen.

Pese a su trabajada vuelta del sábado con 70 golpes (-1) y su liderato, la estadística de los cuarentones como Westwood no le favorece: con esa edad sólo siete jugadores han ganado "majors".

Tom Morris en 1861, Tommy Bolt en el US Open de 1958, Roberto De Vicenzo en el British del 1967, Mark O'Meara en el Masters de 1998, Tom Kite en el US Open de 1992 y Darren Clarke, último en conseguirlo, en el British Open de 2011.

Pero Lee fue capaz este último mes de diciembre de cambiar su residencia de Inglaterra y trasladarse con su familia a los Estados Unidos. El objetivo era estar más cerca de su sueño, ganar un Grande, en el último tramo de su carrera como golfista, habida cuenta de que tres de los cuatro torneos de Grand Slam se disputan en Norteamérica.

Por los caprichos y el azar de la vida le han deparado a Westwood que, pese a su generoso esfuerzo, la mejor opción la tendrá cerca de su tierra, en Escocia. Es el líder, con dos de ventaja sobre Tiger Woods y Hunter Mahan.

Por delante Westwood tendrá que lidiar con la versión renovada en 2013 de Woods y la intrépida figura de Mahan, el estadounidense que también busca abrir su palmarés de Grand Slam.

Tiger ya ha ganado cuatro torneos en el circuito estadounidense y suspira por su decimoquinto título de Grand Slam y el sonido de las gaitas en honor a una nueva victoria en Escocia.

Pocos pasos por detrás, el australiano Adam Scott (cuarto al par del campo), el argentino Ángel Cabrera, el sueco Henrik Stenson y los estadounidenses Ryan Moore y Zach Johnson esperan agazapados su oportunidad en un torneo angustioso en Muirfield.

Sergio García, que parecía desahuciado, relevó a Jiménez como mejor baza española. El andaluz firmó 77 golpes y el castellonense presentó una de las mejores tarjetas de la tercera ronda del Open Británico (68 golpes) y a su juicio se ha dado "una pequeña posibilidad" de victoria para el domingo en Muirfield.

García, gracias a esta ronda de 3 abajo, se ha situado undécimo desde el puesto número 49.

"Obviamente necesitaba hacer algo así para tener una leve oportunidad. Pero si alguien acaba con dos o tres bajo va a ser demasiado difícil", explicó.