El mítico personaje literario de Mary Shelley, protagonista de multitud de adaptaciones cinematográficas, volverá a la gran pantalla en enero reconvertido en héroe de acción contemporáneo de la mano del director Stuart Beattie y con el rostro repleto de cicatrices, de Aaron Eckhart.

"El público puede esperar lo inesperado", dijo Beattie hoy a Efe en una entrevista en el hotel Hilton Bayfront, a escasos metros del Centro de Convenciones de San Diego donde se desarrolla la tercera jornada de la feria Cómic-Con. "Es un Frankenstein como nunca antes se ha visto", añadió.

"Es una película épica, repleta de acción y ubicada en la actualidad", indicó sobre la producción, que cuenta con Aaron Eckhart y los australianos Yvonne Strahovski y Jai Courtney.

"Frankenstein lleva cientos de años perseguido por unos demonios que quieren dar con el secreto de su inmortalidad. Si lo consiguen, podrán destruir a toda la humanidad. Pero también se enfrentan a una raza de gárgolas que defienden a los humanos. Demonios y gárgolas libran una batalla en las sombras y nuestro protagonista está en medio del conflicto", explicó el cineasta australiano.

De esa forma, el futuro de la humanidad queda en manos de Frankenstein, que debe decidir entre aliarse con los demonios o ayudar a los humanos, por los que no siente ningún tipo de empatía.

"La humanidad, para él, es algo podrido. Desprecia a las personas desde que fue creado. Su padre quiso matarlo y siempre fue repudiado por los demás. No siente amor por nadie. ¿Por qué debería ayudar a la gente ahora?", reflexionó Beattie sobre su segundo largometraje como director (el anterior fue "Tomorrow, When The War Began").

"Es un monstruo, pero su misión a lo largo de la trama es encontrar aquello que le hace humano. Al principio no tiene nombre, ni alma, ni objetivo en la vida. Pero evoluciona y aprende que sólo será un monstruo mientras se comporte como tal", agregó.

Eckhart, luciendo un rostro maltrecho como en "The Dark Knight", es el encargado de devolver a la vida a Frankenstein.

"Él es la película. Necesitaba a alguien que lo diera todo y confiara en mí. Muchos no hubieran aceptado por miedo a hacer el ridículo. Gracias a él acabamos la película en 44 días. No podría haberlo hecho sin él", declaró.

Beattie desveló que el filme, cuya premisa recuerda en parte a la saga "Underworld", contará con elementos extraídos directamente de la novela de Shelley, a los que sumará homenajes a las películas clásicas protagonizadas por Boris Karloff sin descuidar un ápice la mezcla de acción y emoción que busca.

"Siempre busco algo diferente y creo que el espectador también. Disfruto creando mundos y mitologías que no existen", apuntó Beattie, uno de los guionistas de mayor éxito en Hollywood gracias a títulos como "Collateral" (2004) y "G.I. Joe: The Rise of Cobra" (2009).

Sin embargo, algunos de sus mejores trabajos nunca recibieron el crédito que requerían por problemas con el sindicato y productoras con las que colaboró en el pasado. Es el caso del primer "Pirates of the Caribbean" o el western "3:10 to Yuma", con Russell Crowe y Christian Bale.

"He tenido malas experiencias. Es como si mi labor en esas cintas no existiera. Siempre quise ser director pero me volví un poco vago porque gente buenísima, como Michael Mann, James Mangold o Stephen Summers, decidió emplear mi material. Pero tras aquel último mal trago decidí poner fin a aquello y dedicarme a mi pasión. Me replanteé mi vida. Quería tener más control sobre el material", declaró.

Beattie asegura que la historia del primer "Pirates" es prácticamente suya, hasta el punto de que el nombre de Jack Sparrow se le ocurrió porque quería contar con su compatriota Hugh Jackman ("que no era nadie por entonces", aclaró) para dar vida al famoso bucanero popularizado por Johnny Depp.

"Su Jack hubiera sido muy diferente. Mejor espadachín, seguro. Johnny lo llevó a sitios diferentes y fue nominado al Óscar. Hugh no sé si sabe esto, debería decírselo. Fuimos compañeros de instituto y ya me parecía genial en los musicales que hacía", reconoció.