El vallista Dayron Robles arremetió duro contra las autoridades deportivas cubanas, a las que culpó de provocarle decepción y desencanto que lo motivaron a pedir la baja del equipo nacional de la isla y viajar a Europa para continuar con su carrera deportiva.

Campeón olímpico de los 110 metros con vallas en Beijing, Robles tiene 12.87 segundos como mejor registro personal, tiempo que fue récord mundial entre 2008 y septiembre de 2012 cuando el estadounidense Aries Merritt marcó 12.80.

"Pedí la baja del equipo (de) Cuba por varios desencantos a través de los años, ya lo había dicho en marzo (2012) antes de los Juegos de Londres", declaró Robles el sábado en una entrevista telefónica con la AP desde París. "Después vi que las lesiones continuaron, el desencanto creció, además me di cuenta que al final a nadie le importaba. Entonces decidí terminar mi carrera decepcionado, al pensar en todas las cosas que había hecho para el deporte cubano y sin embargo nadie me atendió ni me respetó".

El atleta de 26 años está en la capital francesa para entrenarse en el centro de alto rendimiento galo, INSEP, con el objetivo de "regresar a la elite y buscar recuperar el récord mundial, para hacerle ese regalo a mi pueblo de Cuba".

Robles explicó que pidió la baja del equipo cubano el pasado 11 de enero y, "como un ciudadano cubano normal", hizo las gestiones para viajar a Europa apoyado en las nuevas leyes migratorias de la isla vigentes desde inicio de 2013.

"Yo no traicioné a nadie", recalcó Robles con voz molesta. Agregó que después de obtener la baja del equipo nacional le dijeron "ya usted no pertenece al organismo del deporte cubano, usted puede salir para donde usted quiere, ya no tiene que pedir permiso para viajar, ya no es persona de interés del deporte cubano".

El vallista reapareció en una competencia en Torino, Italia, a inicio de junio, en la que no lució bien marcando un modesto 13.82 segundos.

Después de la sorpresiva reaparición de Robles en una competencia internacional, el presidente de la Federación Cubana de Atletismo, Alberto Juantorena, manifestó su descontento al periódico oficial Trabajadores.

"Dayron no es miembro de nuestro movimiento deportivo y por tanto no puede representar a Cuba en eventos internacionales, como tampoco aprobamos que lo haga por club alguno", señaló Juantorena.

El federativo cubano calificó entonces la decisión de Robles de competir por su cuenta como una "indisciplina grave y falta de ética" y recalcó que la Federación Cubana "mantiene abierto un proceso" contra el corredor.

No fue posible conseguir el sábado una reacción de Juantorena a las declaraciones de Robles.

El corredor obtuvo una licencia del club de Mónaco, afiliado a la Federación Francesa de Atletismo, el 25 de junio y tras varias competencias en Francia, ganó con registro de 13.18 segundos su última aparición en Sotteville.

Tras la lesión que lo obligó a abandonar en la semifinal de los Juegos Olímpicos de Londres, Robles decidió abandonar el atletismo y darle un nuevo rumbo a su vida profesional, pero poco a poco el "bichito de la vallas" volvió. En diciembre pasado, comenzó a correr e ir al gimnasio, le tomó el gusto y en abril, motivado por su entrenador Santiago Antúnez, volvió a los entrenamientos de vallas.

"La gente por la calle me decía que estaba muy joven para retirarme, pero el incentivo decisivo fue cuando Merritt dijo que quería volver a verme correr", recordó Robles.

El vallista aspira ante todo a "reconocerme yo, como Dayron". Explicó que la marca de 13.18 segundos no lo satisface, pero es una señal de que "voy bien, todavía no me he reconocido, pero quiero seguir trabajando, demostrar que puedo seguir en la elite, trabajar a pecho, buscar de nuevo el récord mundial y hacerle ese regalo al pueblo de Cuba y a mi familia, que siempre me apoyaron".

Robles se mostró satisfecho de su estancia en Francia y señaló, "a mí nadie me compró. Mónaco me dio la oportunidad, me están dando una atención descomunal, estoy entrenando en un centro que es uno de los mejores del mundo, mi único objetivo es correr".

Además, indicó que en París sigue dándose tratamiento médico para "ver bien las causas de las lesiones y molestias que me golpearon tanto desde hace tres años, limpiar todo y recuperarme para seguir adelante".

Robles recordó el diagnóstico de la lesión sufrida en los Juegos de Londres "una ruptura (muscular) de grado dos, el propio doctor Antonio Castro (hijo de Fidel Castro) me atendió y lo dijo. Después me ofrecieron darme un tratamiento en España, pero los directivos de la delegación me mandaron para Cuba".

"Yo siempre he dado todo para defender a mi país y a mi bandera como debe ser" concluyó.