El presidente de Italia, Giorgio Napolitano, advirtió hoy que una posible caída del Gobierno de coalición de Enrico Letta puede tener repercusiones "irrecuperables".

"Si se pone en peligro la continuidad de este Gobierno (...) las repercusiones negativas en las relaciones internacionales y en los mercados financieros se verían inmediatamente con resultados que podrían ser irrecuperables", dijo Napolitano ante la prensa italiana, en su tradicional intervención antes de las vacaciones.

Napolitano hizo un llamamiento a los partidos que forman la coalición de Gobierno, ante las numerosas divergencias y ataques que han surgido en los últimos días y que han hecho temblar el Ejecutivo de Letta.

El Jefe de Estado, que fue reelegido en su mandato por segunda vez el pasado 20 de abril, explicó como, desde el pasado año, el país ha vivido "uno de los periodos más inquietos de la historia de la República", con "momentos de tensión e incluso una parálisis de la vida pública sin precedentes".

Instó a que se tenga en cuenta que "el punto de referencia fundamental es la situación crítica de la condición económica del país" y que por ello lo que ocurrió en abril fue la "necesidad de dar un Gobierno que tuviera una voz en Europa".

Napolitano se ha convertido en la figura principal de Italia en este inicio de 2013 con su decisión de aceptar su segundo cargo como presidente y la iniciativa de encargar a Enrico Letta, hasta entonces número dos del Partido Demócrata (Pd), formar un Gobierno de coalición ante la imposibilidad de que saliese un Ejecutivo tras las elecciones de febrero.

Al Gobierno de Letta - formado por el PD, el Pueblo de la Libertad (PDL) de Silvio Berlusconi y Elección Cívica de Mario Monti - instó a la necesidad de que se cumpla el programa gubernamental preparado para los próximos 18 meses.

"El clima de confianza hacia Italia puede variar positivamente con una válida acción de Gobierno y con un concreto proceso de reformas, pero podría empeorar si se vuelve a desestabilizar el panorama político italiano", advirtió.

Napolitano afrontó las últimas polémica que han hecho tambalearse el Ejecutivo, como el "inaudito" caso de la repatriación de la mujer y la hija del disidente kazako Mukhtam Ablyazov que ha dividido a los miembros del PD ante la actuación del ministro del Interior, Angelino Alfano.

Dos grupos políticos de la oposición han presentado una moción de censura contra Alfano, quien en una comparecencia en el Parlamento aseguró de que no había sido informado de la repatriación, pero ésta podrá ser apoyada por algunos parlamentarios del PD.

En relación al insulto racista del vicepresidente del Senado, Roberto Calderoli, a la ministra de Integración, Cecile Kyenge, de origen congolés, afirmó que ha llegado la hora de poner freno a la "injuria indecente y agresiva".

También abordó la próxima decisión del Tribunal Supremo sobre la condena a Berlusconi, y que sí se confirma significará la inhabilitación de este de los cargos públicos durante cinco años, y deseó que se separe cualquier tipo de superposición entre la Justicia y la política.

Algunos miembros del PDL llegaron a lanzar la hipótesis de que si Berlusconi era condenado caería el Gobierno.