El Gobierno conservador portugués superó hoy una moción de censura en el Parlamento mientras los dos partidos que lo forman y la oposición socialista negocian un pacto de "salvación nacional" para poner fin a la crisis política lusa.

El primer ministro Pedro Passos Coelho, superó, como estaba previsto, la quinta iniciativa parlamentaria para destituirle desde que asumió el poder, hace dos años, gracias al apoyo de sus socios democristianos en el Ejecutivo, que demostraron haber superado las divergencias causantes, hace dos semanas, de la crisis de Gobierno.

La mayoría absoluta conservadora, con 132 de los 230 diputados, tumbó la moción de Los Verdes, apoyada por las dos fuerzas marxistas (Partido Comunista y Bloque de Izquierda) y además por los socialistas (PS), principal fuerza de posición, que cruzaron gruesas acusaciones con el resto de la izquierda.

El PS, con 74 parlamentarios y favorito ahora de las encuestas electorales, respaldó la censura mientras negocia con los dos partidos conservadores el acuerdo para dar estabilidad al Gobierno y cerrar la crisis abierta a primeros de mes con la dimisión de dos ministros.

Passos Coelho defendió que el rechazó de la moción demuestra la legitimidad del Ejecutivo para seguir en el poder, frente a la petición de la izquierda lusa de convocar elecciones anticipadas de forma inmediata.

El secretario general de los socialistas, António José Seguro, justificó su apoyo al voto de censura por considerar que el diálogo con los partidos en el Gobierno nada tiene que ver con las acciones parlamentarias.

"Si alguien esperaba que dejásemos de hacer oposición por participar en estas conversaciones, estaba equivocado", subrayó Seguro.

La moción der censura de Los Verdes pretendía "cambiar" el memorando del rescate financiero acordado por las autoridades lusas en 2011 con la UE y el Fondo Monetario Internacional por una "renegociación de la deuda de Portugal que encuentre una forma de pago compatible con el crecimiento", según su texto original.

En respuesta a esa propuesta, Passos Coelho argumentó que "romper los compromisos y no pagar la deuda es una opción irresponsable", y censuró el voto a favor de los socialistas.

Además les instó a asumir su responsabilidad y contribuir a la solución de los "graves" problemas del país.

Desde el PS, su líder parlamentario, Carlos Zorrinho, acusó al resto de la oposición de servir a los intereses de "la derecha" al presentar una moción que permite al Ejecutivo "justificar su continuidad" por la victoria en la votación.

Los socialistas recibieron a su vez duros reproches de los comunistas, el Bloque de Izquierda y los ecologistas, que les acusaron de incongruencia por votar a favor de la caída del Gobierno y al mismo tiempo negociar con él.

Durante el debate, Passos Coelho, del Partido Social Demócrata (PSD, centro derecha), ratificó su plan de remodelar el Ejecutivo y dar más poder a sus socios democristianos del Centro Democrático Social Partido Popular (CDS-PP) cuando concluya el diálogo tripartito.

La participación del PS en esas negociaciones ha levantado voces críticas en sus filas y una de sus principales figuras, el ex jefe del Estado y antiguo primer ministro Mário Soares, alertó del riesgo de "escisión" en el partido si el pacto sale adelante.

Mientras se desarrollaba el tenso debate de la moción de censura, los partidos conservadores y el socialista concluyeron el quinto día de esas conversaciones sin mostrar avances.

Al final del encuentro, las tres formaciones emitieron un comunicado para informar de forma escueta de que su discusión "profundizó sobre los documentos y contribuciones presentados por las tres delegaciones".

El presidente portugués, Aníbal Cavaco Silva, que pidió la apertura del diálogo para lograr un acuerdo de Gobierno que permita cumplir el rescate financiero luso, reiteró su confianza en la voluntad de las fuerzas políticas, aunque admitió que "no tiene garantías" de que haya un entendimiento final.

Aún así, los partidos "están a la altura del momento", señaló, y ya han dado "una lección al país" al demostrar que es posible sentarse a la mesa a dialogar en favor de un consenso político.