Fue hace un año esta semana que el escalofriante sonido de disparos interrumpió una función de medianoche de la película de Batman "The Dark Knight Rises" en Aurora, Colorado. El tiroteo masivo reverberó dolorosamente en Hollywood, ¿y cómo no iba a hacerlo? Sucedió en un cine.

Cinco meses después, la terrible masacre de niños del primer grado de la escuela elemental Sandy Hook en Newtown, Connecticut, llevó a una más profunda reflexión — sobre control de armas, ciertamente, pero también sobre el contenido en los medios de entretenimiento, particularmente en los videojuegos predilectos del asesino.

Y aún así, a un año del suceso de Aurora, poco parece haber cambiado en el área de la violencia en el entretenimiento, excepto por la notable reacción del actor Jim Carrey, quien mostró recelo sobre su nueva película "Kick-Ass 2" tras lo de Newtown al tuitear que "ahora, con toda consciencia, no puedo apoyar ese nivel de violencia".

Y algunos se preguntan: si nada cambia ahora, ¿cambiará algún día?

"Mi temor es que tenemos un período de atención tan pequeño", dice Chuck Williams, un experto en violencia juvenil en la Universidad de Drexel que está especialmente preocupado por las películas que muestran violencia "estilizada". "Y como una sociedad, no nos gusta estar a dieta. Queremos consumir lo que queramos, cuando queramos".

Ciertamente, la violencia en la pantalla es un asunto complejo. Distintos estudios no han mostrado vínculos claros con la violencia del mundo real; en los videojuegos, que han atravesado el mayor escrutinio últimamente, muchos investigadores dicen que no hay evidencia.

También está el espectro de la censura y la violación de la libertad artística, algo que produce enfados al instante en la industria del entretenimiento. Y, por supuesto, está el asunto del control de armas. Muchos en Hollywood dicen que ahí es donde debe estar el foco, mientras que los defensores de las armas sugieren que las imágenes violentas en el entretenimiento y los juegos son más responsables que el acceso a las armas.

"El tema incomoda a mucha gente en Hollywood. Ellos en realidad no quieren lidiar con esto", dice Janice Min, editor de la publicación especializada The Hollywood Reporter. Apunta que después de Aurora, el productor Harvey Weinstein llamó a una reunión de cineastas para discutir la violencia en la pantalla, pero que no ocurrió.

Y uno de los cineastas consentidos de Weinstein, Quentin Tarantino, director de filmes como el sangriento western "Django Unchained", se encoleriza con la mera insinuación de que puede haber un vínculo entre el espectáculo y los eventos violentos. "Me han hecho esta pregunta por 20 años", dijo en una acalorada entrevista con NPR. "Obviamente, no pienso que una cosa tenga que ver con la otra". De Newtown, dijo, "obviamente es un tema de control de armas y salud mental".

Otros dicen que no es tan obvio; es toda una pila de asuntos. "No podemos permitir que esta conversación sea SOLO sobre control de armas", dice Williams. "Nada va a pasar".

"Compiten tantos factores", dice Timothy Gray, un vicepresidente senior de la publicación de la industria Variety que editó un número sobre violencia tras la tragedia de Newtown. "Cuando más uno jala de la cuerda, más se molesta la gente. La gente del espectáculo dice, 'La culpa no es enteramente nuestra'. OK, pero hay una diferencia entre eso y decir que no vamos a contribuir del todo con la discusión".

Gray dice que le gustaría pensar que el diálogo está cambiando, pero no está seguro. Y, agrega, "es difícil, cuando el público parece querer estas cosas".

Aún así, los gustos podrían estar cambiando. Una encuesta de Associated Press-GfK encontró en enero que 54% de los adultos apoyarían una política que limite "la cantidad y tipo de violencia armada que puede representarse en videojuegos, en películas o en la televisión". Otras encuestas en ese momento arrojaron resultados similares.

Min agrega que mientras las películas del verano están cargadas de violencia, algunas han fracasado en la taquilla, lo que quizás indica que el público — en especial el segmento femenino, dice — se siente alienado del producto. (Aunque cuatro de las cinco cintas más taquilleras este año tienen categoría PG-13, que recomienda la guía de un adulto, advirtiendo violencia).

"No creo que haya ningún examen de conciencia sobre la violencia en el lado de los ejecutivos de los estudios", dice Min. "Pero si a otro tipo de película le va bien, veremos más de ese estilo".

Después de todo: "El dinero es lo que mueve a Hollywood".

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Los corresponsales de AP Derrik Lang en Los Angeles, David Bauder y Jake Coyle en Nueva York y Lou Kesten en Washington contribuyeron con este reporte.