En una de las caminatas espaciales más angustiosas en décadas, un astronauta tuvo que regresar a toda prisa a la Estación Espacial Internacional el martes después que una misteriosa filtración de agua en su casco le impidió hablar y escuchar, un problema por el que podría haberse ahogado.

Se reportó que el italiano Luca Parmitano está bien tras el peligroso episodio, el cual podría haber sido provocado por una fuga en el sistema de enfriamiento de su traje espacial. Su compañero en la caminata, el estadounidense Christopher Cassidy, tuvo que ayudarlo a ingresar a la estación después de que la NASA abortó rápidamente la operación.

Nadie — ni los astronautas en órbita ni los controladores de vuelo en Houston — respiró a sus anchas hasta que Parmitano regresó al interior y le quitaron el casco.

"Trae muy mal aspecto. Pero está bien", le aseguró Cassidy a todos.

Fue la primera ocasión en años que una caminata espacial termina tan abruptamente, y la primera vez desde el programa Gemini de la NASA a mediados de la década de 1960 que un astronauta que realizaba una quedó tan incapacitado mientras la hacía. Las caminatas siempre conllevan un riesgo elevado: una perforación en el traje a consecuencia de un micrometeorito o un borde filoso, si es lo suficientemente grande, podría derivar en la muerte instantánea.

En una conferencia de prensa por la tarde, la NASA reconoció la situación tan peligrosa en la que Parmitano se encontró de repente. Kenneth Todd, gerente de las operaciones en la estación espacial, se comprometió a "levantar todas las piedras" para asegurarse de que no vuelva a ocurrir jamás.

Las caminatas espaciales ya son riesgosas de por sí, hizo notar David Korth, el director de vuelo. Y a eso añádasele meter la "cabeza en una pecera" y tratar "de caminar por ahí. Eso no es algo que uno tome a la ligera", señaló.

"(Parmitano) hizo un gran trabajo sólo por el hecho de mantenerse tranquilo" a medida que la cantidad de agua aumentaba amenazadoramente, agregó.

Ambos astronautas llevaban apenas una hora en el exterior, efectuando labores de rutina con el cableado en su segunda caminata en ocho días, cuando Parmitano reportó la filtración. Empeoró progresivamente a medida que avanzaban los minutos, empapándole la nuca, luego los ojos, la nariz y finalmente la boca. Podría haberse asfixiado o ahogado por el agua que flotaba, reconocieron funcionarios de la NASA.

Entre un litro y litro y medio de agua se filtraron a su casco y traje, calculó la agencia espacial.

Hasta el momento se desconoce la fuente de la filtración, pero parece que el principal culpable es agua que corre a través de tubos en la ropa interior utilizada debajo del traje espacial, cuyo fin es regular la temperatura. El sistema contiene casi cuatro litros (un galón) del líquido.

Es menos probable que haya provenido de la bolsa de agua potable de aproximadamente un litro (32 onzas) de la que beben los astronautas durante las largas caminatas espaciales. Parmitano reportó que el agua que se filtraba tenía un sabor extraño.

"Es mucha agua", fueron sus últimas palabras antes de que ya no pudiera hablar.

En un principio, Parmitano, de 36 años, ex piloto de pruebas y el primer astronauta de Italia en efectuar una caminata espacial, pensó que se trataba de sudor que se acumulaba en la parte trasera de su cabeza, que es calva. Pero le indicaron que no era sudor.

Los tres rusos y un estadounidense que monitorearon ansiosamente la situación desde el interior se apresuraron a quitarle el casco.

El Control de la Misión comunicó a la tripulación con cirujanos en tierra. Mientras tanto, los ingenieros se esforzaban por encontrar la fuente de la fuga.

___

En línea:

NASA: http://www.nasa.gov/mission_pages/station/main/index.html