El rock puro, sin medias tintas, de Kings of Leon puso esta madrugada el punto y final a la séptima edición del Optimus Alive, en una jornada de cierre en la que compartió protagonismo con grupos a priori menos conocidos pero que despiertan pasiones como Alt-J, Phoenix, Band of Horses o Tame Impala.

En su regreso a Portugal tras nueve años de ausencia, los estadounidenses facturaron un sonido impecable, con una puesta en escena sencilla -algo cada vez menos frecuente en bandas de su nivel- y un concierto de hora y media que fue de menos a más.

Sin nuevo disco que presentar -su próximo trabajo no sale hasta septiembre- la familia Folowill se limitó a repasar la mayoría de sus grandes éxitos, algunos de ellos convertidos ya en himnos para toda una generación.

Pese a que todos sus integrantes rondan o superan por poco la treintena, tanto su imagen como sus temas parecen reflejar a un grupo más veterano, con una impronta propia de los 70'. De estilo tranquilo, pausado, no hubo carreras por el escenario, ni arengas al público, ni fuegos de artificio.

Guitarras, algún que otro punteo, el batería al mando y la privilegiada voz de su solista y líder, Caleb -quien parece ya haber superado los problemas de salud que incluso le hicieron suspender varios directos en 2011- fueron los únicos ingredientes de su actuación, que arranco con "The Bucket".

Quizá influidos por el puritanismo del padre de tres de los cuatro miembros de la banda -llamado precisamente Leon, un predicador evangelista que acabó dejando de lado la vida religiosa y divorciándose-, el grupo sigue teniendo dificultades para no destilar frialdad en el escenario.

Estas dificultades para conectar con el publico en grandes estadios, reconocidas por ellos mismos y convertidas en un "hándicap" que se repite desde sus inicios, en 1999, solo quedaron de lado con la llegada de sus temas mas conocidos, en el tramo final.

Con "Use Somebody" los ánimos se caldearon y con "Sex on Fire" (ya en el tiempo extra, después de que el publico les reclamara que volvieran a salir a escena) llego el momento álgido de la noche en Oeiras, a 20 kilómetros de Lisboa.

Considerados uno de los exponentes de mayor éxito del llamado "rock sureño", la banda de Tennesse tocó temas de sus cinco discos, entre ellos "Back Down South", "Four kicks", "Closer" y "Molly's Chambers".

En contraste con el ambiente por momentos gélido que se vivió en el palco principal, el rock alternativo de Alt J hizo vibrar a miles de personas en el escenario Heineken, que corearon al unísono temas como "Something good".

En ese mismo lugar, los modernos "Of Monsters and Men" (populares gracias a canciones como "Little talks") hicieron las delicias de sus seguidores, que se mostraron igual de devotos que los de "Band of Horses", otra banda que triunfó con su rock sureño.

Los psicodélicos Tale Impala tampoco defraudaron pese a tocar en el palco principal, sucedidos por los franceses Phoenix, que de la mano de "singles" exitosos salió victorioso, entre ellos "Lisztomania".

Todos ellos ayudaron a echar el telón de esta séptima edición del Optimus Alive, considerado el festival más importante de Portugal y que reunió a entre 100.000 y 150.000 personas, según los primeros datos facilitados por la organización.

En torno a una tercera parte del público procedía del extranjero, sobre todo del Reino Unido y de España.

HASH(0x9789d08)

Oscar Tomasi