Los programas sociales que se impulsan en Guatemala para combatir la desnutrición y el déficit de producción de alimentos deben aplicarse a largo plazo con una adecuada capacitación y consejos a madres y padres para que cambien la conducta alimenticia de sus hijos.

Esa es la opinión del director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública de México, Juan Rivera, quien visitó esta semana Guatemala para exponer las experiencias de su país en la reducción de la desnutrición.

Rivera dijo que los programas sociales deben forjarse y aplicarse como estrategias de largo plazo para que puedan tener éxito y no como un programa del Gobierno de turno, tal y como lo han hecho México y Brasil con resultados positivos.

"Si son vistos como un programa del gobierno de turno y no como una política de Estado, el riesgo que se corre es que al final de cada administración vayamos para atrás", advirtió

Explicó que en México se pasó de un programa "Progresa" que fue diseñado por un Gobierno del PRI al de "Oportunidades" que estuvo vigente en dos gobiernos del PAN y en la actualidad continúa con otra administración del PRI, lo que demuestra madurez política y una visión de Estado de largo plazo.

En el último cuarto de siglo en México se pasó de una prevalencia del 27 por ciento de desnutrición crónica a un 13 % y eso fue en buena medida gracias a la combinación del programa de desarrollo humano "Oportunidades" con el que hubo una disminución de la pobreza de manera sostenida, comentó el experto a periodistas extranjeros.

El programa del pacto Hambre Cero que puso en marcha en febrero del 2012 el presidente Otto Pérez Molina "está bien diseñado porque se enfoca en el periodo de los primeros 1.000 días de vida del niño", subrayó.

Con este proyecto, el Gobierno busca reducir entre el 2012-2016, en un 10 por ciento la desnutrición que afecta al 48,9 por ciento de los niños menores de cinco en Guatemala que tiene a la mitad de su población de 15 millones de habitantes viviendo en la pobreza.

Durante el 2013 han sido atendidos 7.153 niños que estaban desnutridos y 50 han muerto, según las autoridades.

Rivera manifestó que el pacto Hambre Cero se tiene que considerar como una prioridad nacional en el que se deben involucrar todos los sectores.

"Creo que los retos más importantes son contar con una plataforma única para todo el país que lleve este programa a una entrega de servicios y productos alimenticios de muy alta calidad y que la población los utilice de manera adecuada. Es un reto que tuvimos en México y lo seguimos teniendo", señaló.

En su opinión, de nada sirve entregar asistencia de alta calidad si la población no lo va a destinar al niño durante los primeros 1.000 días de vida.

Recordó que en México, antes de 1997, se invertía alrededor de 2 millones de dólares diarios en programas de distribución de alimentos, pero estos no se entregaban a la población más pobre, lo cual cambió con el proyecto social "Progresa" que luego se convirtio en el de "Oportunidades".

"Esa es una experiencia exitosa que se puede muy bien aplicar en Guatemala que está en un momento parecido al que nosotros estábamos cuando inició el programa Oportunidades", manifestó.

Reiteró que en México están ante el reto de mejorar la calidad en la entrega de los servicios y productos con la implementación de una estrategia integral de atención a la nutrición que demostró tener un buen efecto en un proyecto piloto.

El plan incluye mejorar en la lactancia materna, alimentación del niño, la adecuada utilización de los suplementos y complementos que entrega el programa y la atención primaria de salud.

"Esta estrategia está en este momento en una fase de masificación y la base es que el personal de Salud y del Programa Oportunidades dan una consejería individualizada a las madres y padres de familia para lograr que mejoren todas las conductas de alimentación del niño, de higiene y de su cuidado", anotó.